Daily Devotionals
KCM
1 Corintios 9:25, AMP Gloria Copeland 02 September Todo atleta que se entrena, se conduce a sí mismo de una manera moderada y se abstiene de todas las cosas. Ellos lo hacen para ganar una corona que pronto se marchitará, pero nosotros lo hacemos para ganar una corona de bendición eterna, la cual no se secará.

En la actualidad, muchos cristianos han recorrido la mayor parte de su caminar con Dios. Han sido liberados de viejos hábitos y han aprendido a darle a Dios el primer lugar en su vida. Se acostumbraron a levantarse temprano y a tener comunión con Dios cada día. Ya no pecan ni son guiados todo el tiempo por su carne. Ellos saben qué desea el Señor que hagan. Conocen la voluntad de Dios para su vida. Han crecido hasta convertirse en creyentes maduros; sin embargo no han llegado al final del camino. Usted podría preguntarse: “¿A qué se refiere con eso?”. Dios está llamando a todos los creyentes, incluyendo a los que son maduros, a una mayor consagración. Él anhela que invirtamos más tiempo en oración y en la Palabra. Quizá no exista pecado en nuestra vida; no obstante, hay pequeñas cosas que nos detienen espiritualmente. Talvez éstas sean naturales y estén consumiendo mucho de nuestro tiempo y nos alejen más de Dios, Hebreos 12:1 las llama: pesos. El Espíritu es fiel al indicarnos cuáles son los ajustes que debemos realizar. Quizá Él le esté indicando que se levante temprano, tal como me lo pidió en cierta etapa de mi vida. De hecho, estoy pensando en levantarme aun más temprano de lo acostumbrado. Yo necesito más tiempo antes de salir a la calle e iniciar mi día. Por muchos años, me he levantado tan temprano como ha sido necesario. Por ejemplo, si tengo que tomar un vuelo para viajar al extranjero; entonces me levanto a las tres o cuatro de la madrugada. No importa qué esfuerzo deba realizar, lo hago. Dios nos revela qué hay en nuestro corazón. Él nos ama y nos declara: “Sólo haz eso a un lado, déjalo por un tiempo porque está ocupando mucho de tus pensamientos, y de tu tiempo”. Usted necesita preguntarse a sí mismo: “¿Qué motiva el latir de mi corazón? ¿Qué pienso cuando me levanto por la mañana? ¿En qué enfoco mi atención?”. Si no es en Dios, en Su Palabra y en Su Reino; entonces necesita realizar un cambio. Dios debe ser el centro de su vida. No divida su lealtad. Cuídese a sí mismo y mantenga su atención fija. Busque primero el reino de Dios y déle prioridad a lo más importante. El cumplimiento de esos tres consejos producirá una vida espiritual exitosa. Y si usted goza de una vida como ésa, también la reflejará en el ámbito natural. Por esa razón, aligere su paso y recorra el resto del camino. ¡Usted no puede ganar una carrera si lleva peso en sus pies! Entonces despójese de ese peso, y corra con paciencia la carrera que Dios ha puesto delante suyo. Eclesiastés 7-8; Salmo19 Yo me despojo de todo peso y del pecado que me asedia. Corro con paciencia la carrera que tengo delante de mí (Hebreos 12:1).

Scripture Reading: 1 Corintios 9:23-27