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Actúe conforme a ese gran poder Kenneth Copeland 13 December Porque el enviado de Dios expresa Sus palabras… Él no da Su Espíritu con moderación o con medida, sino que ilimitado es el regalo que Dios da de Su Espíritu.

“¡Dios, necesito más poder! ¡Por favor… por favor… por favor dame más poder, Señor!”. ¿Alguna vez ha orado de esa forma? Yo sí. De hecho, hace varios años le suplicaba al Señor que me diera gran poder para ministrar. Esa oración parecía muy espiritual y correcta; sin embargo, el Señor me interrumpió justo a la mitad: —Kenneth, ¿Dónde podría conseguirte más poder? —me preguntó. Esta interrogante me pasmó. No hay poder más grande que el Mío, y Yo te he llenado con Mi Espíritu. He depositado en tu interior la misma fuerza milagrosa que creó los cielos y la Tierra, la misma fuerza sobrenatural que resucitó a Jesús de entre los muertos. ¿Dónde podría conseguirte mayor poder que ése? El punto estaba claro. Como creyentes nacidos de nuevo y llenos del Espíritu, no necesitamos más poder, sólo ser plenamente conscientes de lo que ya se nos ha entregado. Debemos permitirle al Espíritu de Dios, el cual mora en nuestro interior, fluir a través nuestro de forma más abundante. Si no estamos viendo milagros en nuestra vida y ministerio, no es culpa de Dios. Él no es quien nos limita, sino ¡nosotros mismos! Talvez no parezcan buenas noticias, pero lo son. Si usted mismo ha obstaculizado el fluir de Dios en su vida, entonces es momento de que derribe cualquier obstáculo. No se siente a esperar que algún profeta muy ungido imponga manos sobre usted. Sólo tome la decisión de calidad de aumentar el fluir del poder de Dios en su vida ¡comience desde hoy! “Pero hermano Copeland, ¡no creo que podamos activar el poder de Dios a nuestra voluntad!”. Yo tampoco lo creo. Pero gracias al Señor, ¡no tenemos que hacerlo! Porque Su poder ¡siempre está activado! Él lo accionó y lo dejó disponible para cada uno de nosotros desde hace 2000 años, en el día de Pentecostés; y nunca lo ha desactivado. Él sólo espera que nos alineemos al plan y que empecemos a utilizar ese poder, a fin de realizar las mismas, y aún mayores obras que las que Jesús llevó a cabo (Juan 14:12). ¿Cómo? Actuando conforme al mismo poder ilimitado con el que Jesús obró, el cual Él gozó porque expresaba las palabras del Padre. Jesús siempre las declaraba, no sólo cuando estaba ministrando o cuando se sentía espiritual (Juan 8:28). Y por esa razón, el Espíritu del Padre se manifestó sin reservas. Por tanto, ya no le pida a Dios que le dé más poder, porque Él no puede dárselo, aun si quisiera. Él no posee más poder para dar, pues usted ya lo tiene todo… ¡sólo ejérzalo! Confiese la Palabra a diario, durante todo el día y actúe conforme a ese gran poder. Amós 6-7; Salmo 129 Tengo al Espíritu Santo; por tanto, ¡estoy lleno de poder! (Hechos 1:8).

Scripture Reading: Juan 14:8-14