Daily Devotionals
KCM
¡Alábele! Kenneth Copeland 31 May Oh Señor, soberano nuestro, ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! Por causa de tus adversarios has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde.

Cuando usted, fundamentado en la Palabra, ora y cree que Dios cambiará las circunstancias; comience a alabarlo y a agradecerle en medio de éstas, mientras espera que cambien. Existe poder en la alabanza —y éste es un elemento fundamental de la fe—. Si alaba a Dios, podrá triunfar sobre cualquier ataque del enemigo. En Salmos 8:1-2, se nos garantiza. El diablo no se quedará escuchando las alabanzas a Dios, pues éstas le cierran la boca. Entonces alabe. Alabe a Dios porque la montaña se ha ido, incluso si ésta aún permanece allí. Alábelo por haberlo hecho libre. Alábelo por la sangre de Jesús, la cual pagó el precio de su pecado y lo libertó de toda maldición. Alábelo en la mañana, y en voz alta cuando se dirija todos los días a su trabajo. Alábelo al medio día, y en voz alta cuando regresa a casa cada tarde. Alábelo en la noche. ¡Alábelo aun cuando no tenga deseos de hacerlo! Esto marcará la diferencia. Gloria y yo hemos utilizado éstas verdades por más de 40 años, y el Señor nos ha llevado cada vez a un nivel más alto. 2 Reyes 2-3; Efesios 5 Mi continua alabanza y acciones de gracias hacia Dios le dan la oportunidad de intervenir en mis circunstancias, y bendecirme (Salmo 145).

Scripture Reading: Salmo 150