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Alcanzados: por el bien o por el mal Gloria Copeland 03 July Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán...

Dios le prometió a Abraham que Él sería su escudo y que su galardón sería en sobremanera grande (Génesis 15:1). Sin lugar a dudas, esa promesa causó que Abraham fuera extremadamente próspero en todo; y ésta hará lo mismo en su vida si usted es un hijo de Dios. ¿Qué significa ser bendecido en todo? En Deuteronomio 28:1-9, se nos explica que podemos ser bendecidos en la ciudad, en el campo, en el fruto de nuestro vientre, el fruto de nuestra tierra, el fruto de nuestras bestias, la cría de nuestras vacas y los rebaños de nuestras ovejas… En estos versículos se afirma que usted será bendecido cuando entre y cuando salga. También declara que sus enemigos serán derrotados delante de usted, y así sucesivamente. Usted será bendecido en todas las áreas: en su trabajo, con su familia, en sus posesiones, en su salida y entrada. ¿Demasiado bueno para ser cierto? Pues créalo. Ésa es la bendición que Jesús compró para usted en la cruz. Y ésta comenzará a obrar en su vida si usted escucha atentamente la voz de Jehová su Dios. Observe que yo no dije que iba a obrar sólo porque usted es un cristiano. Kenneth y yo teníamos cinco años de ser cristianos cuando empezamos a escuchar la Palabra de Dios con respecto a la prosperidad. Pero, durante todo ese tiempo, la maldición siguió afectando nuestra vida. No sólo se nos acercó con cautela, también se abalanzó sobre nosotros y nos atrapó. Sin importar cuánto lucháramos, no podíamos deshacernos o alejarnos de ella. Cuando comenzamos a creer en la Palabra de Dios con respecto a la prosperidad —estuvimos dispuestos y fuimos obedientes—; empezaron a suceder cosas buenas: al principio unas cuantas; y luego, unas más. Entre más obedecíamos a Dios y vivíamos por fe, en relación a las finanzas, más bendiciones venían a nuestra vida. Y así como la maldición una vez nos alcanzó, así lo hacen ahora las bendiciones de Dios; lo cual es mucho más agradable para mí. Lo mismo le sucederá a usted si cumple las instrucciones dadas en Deuteronomio 28:1: «… que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos… vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán…». 2 Crónicas 19-20; Hebreos 7 Yo escucho diligentemente la voz del Señor y obedezco todos Sus mandamientos. Por tanto, ¡todas Sus bendiciones vienen a mi vida y me alcanzan! (Deuteronomio 28:1-2).

Scripture Reading: Deuteronomio 28:1-9