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¡Apártese a sí mismo! Gloria Copeland 12 October Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré.

Dios está llamando a Su Iglesia para que se aparte. Eso significa que Él desea que usted se separe y se aleje de su antigua forma de vivir. Cuando Él lo salvó, fue apartado para Su servicio. Después de todo, usted ya no es más su propio dueño, pues fue comprado por precio (1 Corintios 6:19-20). En 1 Corintios 1:2, leemos que quienes fueron apartados fueron llamados a ser santos. “No, no a mí, Gloria. No soy santo”. Si ha nacido de nuevo, sí lo es. En el versículo leemos: «A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos…». En otras palabras: “a aquellos que fueron santificados, apartados o separados para Dios en Cristo Jesús, son llamados santos”. Por tanto, ¡usted es santo! En la Biblia se refiere a todo el que ha nacido de Dios como santo. ¿Qué significa ser apartado para Su servicio? Quiere decir que debe cumplir todo lo que Él le pida. Si le ordena que vaya con sus vecinos y les predique las buenas nuevas, o que vaya a otro país, o que se involucre en el ministerio, o que sea un maestro o una enfermera, entonces ¡hágalo! ¿Por qué? Porque usted ha sido redimido. Cuando deja algo en una casa de empeño, tiempo después regresa y lo redime; es decir, lo compra de nuevo. De la misma forma, usted como creyente nacido de nuevo, ha sido rescatado de las tinieblas. Usted ya no es más su propio dueño, pues ha sido comprado con la preciosa sangre de Jesús; ahora le pertenece a Dios. Y si piensa permitirle a Él ser el Dios de su vida, y planea vivir en reverencia y en el temor del Señor para honrarlo; entonces realizará todo lo que Él le pida. Si lo llama a una ocupación en particular, entonces eso deberá hacer. Eso es obediencia y estar separado para Él. No sólo se trata de apartarse en el área laboral, sino también en su estilo de vida y de conducta. Él nos revela Su voluntad “mientras avanzamos en el camino”. Él podría decirle un día: Esto te impide avanzar. Realiza un cambio. Quizá no sea un pecado o talvez sí. Lo que importa es que obedezca y se deshaga de éste. Eso es apartarse a sí mismo. Por tanto, sin importar qué le esté pidiendo, hágalo. Realice el cambio. Vaya a donde Él le indique. Realice lo que Él le ordena. ¡Apártese a sí mismo! Jeremías 7-8; Salmo 65 Salgo y me aparto del mundo, a fin de que el Señor me pueda recibir (2 Corintios 6:17).

Scripture Reading: Efesios 5:1-17