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Arránquela de raíz Kenneth Copeland 25 April ¡Nadie vuelva jamás a comer fruto de ti!, le dijo a la higuera. Y lo oyeron sus discípulos… Por la mañana, al pasar junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz.

La mala hierba no se elimina sólo al cortarla superficialmente. Si desea deshacerse de ésta, debe arrancarla de raíz. Ésta es información básica, incluso personas como yo, que siempre evitan trabajar en el jardín, lo saben. Ahora bien, ¿sabía que este mismo principio se aplica a cada área de la vida? Si desea cambiar una situación de forma permanente, es necesario que la arranque de raíz. Por ejemplo, es posible que pierda miles de libras, y que también recobre cada una de ellas (y probablemente más) si usted no soluciona el problema de peso de raíz. Es probable que salga de la deuda docenas de veces… sin embargo, regresará a ésta sin darse cuenta si no trata con la raíz del asunto. Si la fe se encuentra fundamentada en la Palabra viva de Dios, ésta transforma de raíz las circunstancias en su vida. Eso es lo asombrosamente poderoso de la fe. Lea Marcos 11, y entenderá a qué me refiero. Jesús se dirigía de Betania hacia Jerusalén acompañado de Sus discípulos. Él tuvo hambre y, según el versículo 13, vio una higuera que tenía hojas y fue a buscar algunos higos. Cuando se percató de que no había fruto en ella: Él le respondió y le dijo: ¡Ningún hombre vuelva a comer de tu fruto! Y Sus discípulos lo escucharon” (versículo 14, KJV). Jesús maldijo a la higuera de raíz, y le contestó. ¡Jesús le contestó a la higuera porque ella le habló primero! ¿Cómo es posible? Al no tener fruto; este árbol le estaba expresando a Jesús: “Olvídalo, amigo. Aquí no obtendrás nada para comer”. De la misma manera, sus circunstancias le hablan a usted. ¿Se había dado cuenta de eso? Si está luchando contra la enfermedad, ésta le hablará todos los días. Al despertarse por la mañana, le expresará: “No has recibido tu sanidad, aún sufres de dolor en todo tu cuerpo. ¿Puedes sentirlo? La fe no está funcionando en ti. Mejor regresa a la cama”. La pobreza le hablará igual. Ésta interrumpirá cada uno de sus pensamientos si usted se lo permite. La mentira más grande que le dirá: “¡Tú no podrás costearlo!”. Esos problemas le hablarán todo el tiempo, entonces actúe como Jesús. ¡Respóndales! Maldígalos de raíz, y contésteles con la Palabra: ¡Por Sus llagas yo fui sano! ¡Mi Dios suple todas mis necesidades conforme a Sus riquezas en gloria! ¡Soy más que vencedor en Cristo Jesús, por la sangre del Cordero y la palabra de mi testimonio! ¡Grande es la paz de mis hijos! Expresar palabras como éstas en fe, de seguro cambiarán esas circunstancias. Jesús maldijo la higuera de raíz… lo cual provocó un cambio permanente. Usted posee el mismo poder en lo que a sus circunstancias se refiere. Si libera su fe, puede vencer incluso el problema más persistente, y destruirlo desde su origen. ¡Puede arrancarlo de raíz! 1 Samuel 2-3; Romanos 15 Poseo el mismo espíritu de fe que Jesús. Creo; por tanto, hablo (2 Corintios 4:13).

Scripture Reading: 2 Corintios 4:13-18