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Centre su vida alrededor de Dios Gloria Copeland 21 December El amor (el amor de Dios en nosotros) no insiste en sus propios derechos ni busca salirse con la suya, porque no es egoísta.

Dios ama a las personas amables tanto como a las que no lo son. Sin importar que tan malo, cruel o descortés pueda ser alguien; si se vuelve a Él, el Señor lo limpiará y lo perdonará. Le permitirá ser partícipe del sacrificio de Su hijo Jesús, a fin de que tenga una vida nueva en Él. Así nos ama Dios, y Él espera que nos amemos los unos a los otros de esa manera. En 1 Corintios 13, se nos da una descripción detallada de esa clase de amor. Esa explicación es particularmente buena en la versión AMP. De acuerdo con la Biblia, ese tipo de amor es la marca distintiva de un cristiano. El amor de Dios en usted lo hace diferente. Hemos sido llamados a amar, así como Jesús. ¿Eso significa que debemos morir igual que Él? Literalmente, no; sin embargo, sí es necesario que muramos a nuestros deseos y tendencias egoístas. Es importante que ya no centremos nuestra vida en lo que deseamos o sentimos, y que no procuremos sólo nuestro propio bienestar todo el tiempo. Vivir en amor es hacer a un lado nuestros derechos y velar por los de los demás. Aunque parezca difícil, ésa es la manera más segura de ser bendecido de forma maravillosa. Pues cuando vive en amor, ¡Dios tiene cuidado de su vida! Usted jamás cuidaría de sí mismo tan bien como Él lo haría. En la Biblia leemos: “Los ojos del Señor recorren toda la Tierra, de un lado a otro, a fin de mostrarse a Sí mismo fuerte a favor de aquellos cuyos corazones son intachables hacia Él” (2 Crónicas 16:9, AMP). Y cuando anda en amor, puede descansar confiado de que Él se encargará de prosperarlo en todo. Y no sólo eso, cuando deje de ser egoísta será una persona más feliz. El egocéntrico siempre piensa en sí mismo o en el daño que alguien más le provocó… o en todas sus ocupaciones. Es imposible que una persona egoísta permanezca feliz por mucho tiempo, pues todo se enfoca en su propio entorno. No fuimos creados para vivir de esa manera. No somos lo suficientemente grandes o poderosos para que todo gire a nuestro alrededor. Entre más nos enfoquemos en nosotros mismos, más fácil será para el diablo ocasionar que nos enfademos. Pero alabado sea Dios, usted ha nacido de nuevo y ha sido liberado del egoísmo. Éste ha perdido su dominio sobre usted. Ya no debe centrar su vida en sí mismo, puesto que usted tiene el poder para dirigirla hacia Dios. Puede guardar su mente obedeciendo Su Palabra y ¡llevando una vida de amor! Y Él se encargará de todo lo demás (Mateo 6:33). Habacuc 1-3; Salmo 138 Yo vivo en amor. No insisto en mis propios derechos ni en salirme con la mía, porque no soy egoísta (1 Corintios 13:5).

Scripture Reading: Efesios 4:1-3