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Cómo vencer al gigante Kenneth Copeland 02 March Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Quizá hoy usted esté haciendo frente a un gigante en su vida; quizá sea una enfermedad, un fracaso o una mala situación económica gigantezca o algún otro tipo de gigante.

Pero no se asuste por ese gigante en su vida, porque usted tiene un arma secreta. Es la misma arma que una vez convirtió a un joven pastor en un campeón y matador de osos, de leones y de gigantes. Esa arma era el pacto de sangre que él tenía con el Dios Todopoderoso.

En los días de David, la circuncisión era la señal de ese pacto. Por eso, cuando David dijo que Goliat era un filisteo incircunciso, quiso decir: “Este hombre puede ser un gigante y puede ser muy fuerte, pero no tiene ningún pacto con Dios, y por eso puedo matarlo”.

Al igual que David, usted también tiene un pacto, solo que el suyo es mejor. El pacto que David tenía otorgaba muchas bendiciones a quienes lo guardaban, pero también incluía maldiciones a quienes no lo guardaban.

Pero su pacto no es así, porque es el pacto nuevo que Jesús compró con su propia sangre. Ese pacto no depende de lo que usted pueda hacer, sino depende solo de lo que Cristo ya hizo por usted. Él ya lo hizo todo. Lo único que usted tiene que hacer es creer en ese pacto y aceptarlo.

Lea Deuteronomio 28:16-68, donde encontrará la lista de las maldiciones de las cuales Cristo lo ha hecho libre. Es más, podría llamarse la lista de los gigantes que Jesús destruyó, e incluye toda maquinación que el diablo podría utilizar contra usted para tratar de destruir su vida. Léala, y regocíjese porque Dios le ha sanado y librado de esas cosas.

No se deje intimidar por ningún gigante de la vida. Usted tiene un pacto de sangre con el Dios Todopoderoso. No hay ninguna situación “incircuncisa” sobre la faz de la tierra que pueda quitarle su victoria.

Scripture Reading: Gálatas 3:13-29