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¡Corra la milla extra! Kenneth Copeland 25 November Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

Más que ningún otro hombre, Pablo sabía qué significaba ser libre. Él había nacido como un ciudadano romano libre. Después, nació de nuevo y recibió la revelación de que Dios lo había libertado de la potestad de las tinieblas, y que lo había trasladado al Reino de Su Hijo amado. No obstante, él dobló sus rodillas ante Jesús y declaró: “Renuncio a mi libertad y a mi voluntad. Renuncio a todo, a fin de servirte. Viviré para Ti y moriré para Ti”. Jesús mismo estableció el modelo de dicha servidumbre durante Su ministerio terrenal, y en Filipenses 2:5-7, se nos exhorta a seguir Su ejemplo. Como siervo o sierva, su actitud debe ser como la de Jesús: «… no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42). Usted confesará: No importa qué se requiera, obedeceré a Dios. Si Él desea que me encierre en el armario y ore ocho horas al día, lo haré. ¡Porque soy Su esclavo por amor! A ciertas personas les gusta argumentar que Dios jamás nos pediría tales sacrificios. Ésa es tan sólo una prueba de que no son siervos o siervas; pues no están interesados en llevar a cabo lo que Dios les pida. Sin embargo, los verdaderos siervos y siervas desean comprometerse por completo con el Señor y Su Palabra; y anhelan que todas sus actividades sean gobernadas por Él. Y como resultado, Dios los recompensa. Él les confía los dones del Espíritu, los unge y los usa para realizar grandes proezas en Su nombre. Si usted desea que Él le confíe los dones del Espíritu, y anhela realizar grandes hazañas en Su nombre; entonces primero deberá convertirse en un esclavo por amor… uno que dará su mejor esfuerzo. Ezequiel 44-45: Salmo 115 Decido ser un siervo sumiso a Dios. Y realizaré lo necesario, a fin de agradar al Señor en cada área de mi vida (Filipenses 2:5-7).

Scripture Reading: Filipenses 2:5-11