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Cumpliendo su destino Gloria Copeland 21 May Como tú [Padre] me enviaste al mundo, así yo los he enviado [a los que creen en mí] al mundo.

“¿Cuál es el plan de Dios para mi vida?”. En algún momento, nos hemos hecho esta pregunta. Los cristianos de todas partes del mundo anhelan responder al llamado de Dios. Ellos se sienten entusiasmados por cumplir el propósito divino para el cual fueron creados. Sin embargo, necesitan dirección para descubrir cuál es. Jamás fue la intención de Dios que ignoráramos Su plan con respecto a nuestra vida. Él nos dejó instrucciones claras y escritas en lo concerniente a Su voluntad para nosotros. Además, nos dio un ejemplo a seguir, a fin de que pudiéramos entender cómo llevar a cabo esas instrucciones. El modelo a seguir es Jesús. Usted fue enviado a este mundo para continuar Su ministerio. Sé que parece una orden muy difícil de cumplir, pero es verdad. Él mismo lo dijo en Juan 17:18. Una vez que nos demos cuenta de que Jesús es nuestro ejemplo, necesitamos descubrir exactamente a qué fue enviado: «Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo» (1 Juan 3:8). Analícelo, su llamado es terminar lo que Jesús comenzó: destruir, deshacer y anular las obras del diablo en la Tierra. Ése es el trabajo que Dios desea que nosotros cumplamos. “Gloria, ¡ésa es una gran responsabilidad! ¿Cómo voy a lograrlo?”. De la misma manera que Jesús. Después de todo, Él prometió: «…El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre» (Juan 14:12). En pocas palabras, la obra o el ministerio de Jesús se divide en tres áreas: 1) Él sanó al enfermo, 2) echó fuera demonios, y 3) predicó las buenas nuevas del reino de Dios. Bien, sé que es más fácil predicar que las otras dos áreas. Sin embargo, el evangelio no fue diseñado para que se predicara sin la prueba de que Jesús vive hoy. Cristo no sólo expresó: El reino de Dios está aquí. Él lo demostró, y comprobó la veracidad de lo que estaba manifestando, al obrar conforme al poder sobrenatural de Dios. Y el Señor espera que hagamos lo mismo. ¡Ése es el plan de Dios para su vida! El programa de Dios sigue siendo igual. Éste no cambió cuando Jesús se sentó a la diestra del Padre. Él continúa a la expectativa de que hagamos las cosas que Él hizo, y finalicemos lo que Él empezó. Jesús se encuentra sentado a la diestra de Dios en este mismo momento, esperándonos. Él está esperando que nos levantemos por medio del Espíritu y que pongamos a Sus enemigos por estrado de Sus pies. Entonces ¿qué está esperando? Lleve a cabo el plan de Dios en la Tierra, cumpla con su llamado y llegue a su destino. 1 Reyes 2-4; 2 Corintios 12-13 Creo en Jesús. Él me ha enviado; por tanto, llegaré a mi destino (Juan 17:18).

Scripture Reading: Mateo 8:16, 9:35