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KCM
Dios honra la sangre Kenneth Copeland 10 March ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Las personas que han nacido de nuevo cometen errores. Es decir, que muchas veces le fallan a Dios. Esto no significa que los creyentes busquen la manera de pecar y quedar impunes. Al contrario, su deseo es erradicar el pecado de sus vidas y crecer en la justicia de Dios. Por esa razón, es muy importante comprender que la Biblia no es un libro religioso, sino una copia del pacto ?una promesa inquebrantable?, la cual fue sellada con sangre. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento fueron ratificados con sangre para beneficio de ciertas personas. Pero existe una gran diferencia entre ellos. El Antiguo pacto, registrado en Génesis, se estableció entre Abraham y Dios y fue sellado con sangre de animales. Dios le ordenó a Abraham que matara animales específicos y que los preparara de cierta manera. Cuando Dios caminó en la sangre y pasó entre los animales, Abraham se convenció de que Dios se tomaba en serio el cumplimiento de Su promesa para él y su simiente. Después, bajo la ley del Antiguo Testamento, un sacerdote y un ministro fueron instituidos, a fin de continuar con este tipo de sacrificio. En Gálatas 3, leemos que esto se llevaba a cabo por la transgresión del ser humano ?quien rompía de continuo el pacto?. A causa de ese pacto, Jesús vino y estableció uno nuevo. Él es llamado el Cordero de Dios, pues fue el último sacrificio que se dio basado en ese primer pacto. Cuando Su sangre sin pecado fue derramada, borró el pecado para siempre. Bajo el Antiguo Pacto, la sangre de los animales sólo podía “expiar” los pecados; es decir, cubrirlos. Pero la sangre del Cordero de Dios los eliminó. Cuando usted nace de nuevo, la sangre de Jesús no cubre sus pecados, sino que los redime por completo; éstos ya no se encuentran en su interior, pues Su sangre lo lava y lo limpia. Luego cuando usted se presenta ante Dios, Él lo ve limpio. Usted no debe sacrificar animales ?ni ninguna otra cosa? para recibir Su perdón. Sólo arrepiéntase, y la sangre de Cristo lo limpiará. Él pagó el precio por sus pecados, usted ya no debe pagar nada. Incluso si quisiera, ¡no puede! Pues no hay nada que pueda realizar para ser perdonado, excepto pedir perdón y tener fe en la sangre. De la misma manera, si el diablo trata de condenarlo, no acepte esa condenación. Sólo clame por la sangre, como lo haría ante un juez. Ya que por la sangre, usted es inocente, como si nunca hubiera pecado. Usted ha sido redimido y reconciliado; fue comprado con la sangre de Jesús. Números 26; Juan 11 Por la sangre de Jesús, Dios perdona mis pecados y me limpia de toda maldad (1 Juan 1:9).

Scripture Reading: 1 Juan 1:7-9