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Diríjase a la guerra con alabanza Kenneth Copeland 27 November Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo. Mis enemigos volvieron atrás; cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y mi causa; te has sentado en el trono juzgando con justicia.

La gratitud y la alabanza son parte integral de la oración. Cuando crea, reciba; luego comience a alabar a Dios por la respuesta y agradézcale por lo que ha hecho por usted. Las acciones de gracias y la alabanza involucran más que sólo declarar palabras amables para el Señor. Hay poder en la alabanza a Dios. Él estableció la alabanza por una razón específica: cumplir un propósito. En Salmos 8 y 9, se señalan algunas cosas acerca de la alabanza que todo creyente debería saber. En Salmos 8:1-2, leemos: «¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; de la boca de los niños y los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y vengativo». Jesús citó ese Salmo en Mateo 21:16: «…¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?». Él comparó la alabanza con la fuerza. En estos versículos, podemos ver que el Señor fue quien creó la alabanza. Él la ordenó. ¿Por qué? «…a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y vengativo». La alabanza detiene a Satanás justo en su marcha. Es un arma que debemos usar; a fin de ponerle un alto a las maniobras de Satanás. En Salmos 9:1-4, leemos: «Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo. Mis enemigos volvieron atrás, cayeron y perecieron delante de ti. Porque has mantenido mi derecho y causa; te has sentado en el trono juzgando con justicia». En este versículo se afirma: cuando sus enemigos volvieron atrás… Éste no dice si sus enemigos hubieran vuelto atrás. No cabe duda de ello. Recuerde que nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra las fuerzas de Satanás (Efesios 6). Comience a alabar al Señor ante cualquier adversidad que enfrente hoy, utilice esta arma vital en la guerra contra Satanás y sus fuerzas. Sus enemigos deben retroceder. Ellos caerán y perecerán ante su presencia, y la paz y la victoria que Jesús adquirió, serán suyas. Daniel 1-2, Salmo 118 Alabo al Señor con todo mi corazón, y contaré todas Sus maravillas (Salmos 9:1).

Scripture Reading: 2 Corintios 20:20-30