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¡Disfrute de una vida de poder! Gloria Copeland 06 July Despójense de su vieja naturaleza… renuévense constantemente en el espíritu de su mente... revístanse de la nueva naturaleza... la cual fue creada… en verdadera justicia y santidad.

Para llevar una vida que le agrade a Dios, usted debe tener la fortaleza espiritual para renunciar a las cosas de este mundo. Pero ¿cómo desarrolla esa fortaleza? Ante todo, es importante que invierta tiempo en la Palabra y en la oración; y cuanto más tiempo le dedique a Su Palabra, el Espíritu Santo, no sólo lo separará del pecado, sino también de lo vano de la vida. Él le impartirá el poder espiritual y la gracia que necesita para obedecer la instrucción dada en Efesios 4:22-24. Estos versículos nos indican que la justicia y la santidad son dos cosas muy distintas. La justicia es su correcta posición con Dios, la cual adquirió cuando nació de nuevo. Lo único que hizo para ser justo fue aceptar a Jesús como el Señor de su vida. No obstante, la santidad es muy diferente; pues usted no fue hecho santo. La santidad es el resultado de sus decisiones; es lo que hace con su tiempo y sus acciones. Ésta se refiere a su conducta. La obtiene cuando decide someter su propia voluntad para vivir de acuerdo a los preceptos del Señor. En pocas palabras, es realizar todo lo que le agrada al Padre. Por medio de sus actitudes, ser santo significa: «… santificado, útil al Señor…» (2 Timoteo 2:21). Santificado quiere decir: separado. ¿Separado de qué? ¡Del mundo! Dios desea que nos involucremos tanto en las cosas espirituales que perdamos el interés en las actividades carnales; y que lo sigamos a Él con todo nuestro corazón. De acuerdo con Romanos 12:1-2, dedicarnos por completo a Dios es nuestro culto racional. El Señor espera que todos vivamos en santidad. Él declara: «…Sed santos, porque yo soy santo» (1 Pedro 1:16). Cuando vea que el poder y la gloria de Dios empiecen a fluir en gran manera a través de su vida, no se arrepentirá de haber realizado esos sacrificios. Cuando imponga manos sobre una persona lisiada, y ésta se levante instantáneamente; se alegrará de haber rechazado esa película carnal que sus amigos miraron. Quizá piense que estoy siendo demasiado dramática; pero no es así. Esas cosas sucederán, no sólo en las manos de los predicadores famosos y ministros de tiempo completo, sino también en las manos de cualquier creyente. Esto también puede ocurrir en su vida. Determine en su corazón ser parte de ese mover. Renueve su mente, a fin de ya no complacerse a sí mismo. Dedíquese a vivir completamente agradando al Padre. ¡Decida gozar una vida de poder! ¡Decida vivir para Dios! 2 Crónicas 25-26; Hebreos 10 Me despojo de mi vieja naturaleza. Soy constantemente renovado en el espíritu de mi mente y me visto de la nueva naturaleza, la cual fue creada en justicia y verdadera santidad (Efesios 4:22-24).

Scripture Reading: Romanos 12:1-2