Daily Devotionals
KCM
El “súper ministro”, la hermana Smith y usted Kenneth Copeland 17 October Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

¡Dios no se cruza de brazos al escuchar el clamor de Su pueblo! El problema radica en que la mayoría de nosotros se encuentra demasiado ocupado en otros asuntos que no dispone tiempo para interceder y clamarle a Él. Esto ocurre porque la oración no es su prioridad. Muchos trabajan “tanto” para el Señor que no consideran importante orar. Pero al final, nos daremos cuenta que fueron los intercesores quienes estuvieron detrás de cada éxito en el ministerio. Y un día en el cielo, cuando las recompensas sean repartidas, el “súper ministro” estará sentado en primera fila esperando un trofeo de oro, pues él fundó el primer templo en su ciudad. Él se reclinará sobre su compañero, y le dirá: “Sí, amén. Yo pastoreé esa iglesia por 47 años. Guié a 2,000 personas al Señor y 1,000 de ellos recibieron el bautismo en el Espíritu Santo en 1919. Les contaré en cuanto reciba mi galardón”. Sin embargo, cuando el Señor comience a entregar los trofeos, en lugar de llamar al “súper ministro”, Él preguntará: ¿Dónde está la hermana Smith? Después, enviará a un ángel a la fila número siete millones para llevar a la hermana Smith al frente. Al acercarse a ella, el Señor pondrá el trofeo en sus manos, y exclamará: “Quiero entregarle esto en honor a los 25 años en los cuales usted oró, intercedió y se postró ante Mí. A causa de sus oraciones, Yo llamé a un ministro para que fundara la primera iglesia en su ciudad; y además, gracias a sus plegarias, miles de personas fueron salvas y llenas del Espíritu Santo en ese lugar”. Luego Dios se volteará hacia la primera fila, y dirá: “Súper ministro, lo recompensaré permitiéndole cargar el trofeo de la hermana Smith”. Sé los trofeos de quiénes tendré que llevar cuando ese día llegue. Uno de ellos pertenecerá a mi madre, y el otro a una pequeña mujer que oraba junto a ella todo el tiempo. Ahora soy salvo, y predico el evangelio a causa de esas dos mujeres. No recibo ningún crédito por ello, sino por las veces que he intercedido y clamado a favor de alguien más. Pero las recompensas no deben ser el motivo de su oración. Debe llevarlo a cabo porque es un siervo fiel de Aquel que derramó Su sangre por usted; y si ora por otras personas, hágalo por amor. Apasiónese en su espíritu cuando ore. Responda al llamado de intercesión. Proclame todo lo que Dios desea realizar hoy sobre la Tierra. Jeremías 18-19; Salmo 71 Hago rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todas las personas. Porque esto es bueno y agradable ante los ojos de Dios (1 Timoteo 2:1-4).

Scripture Reading: Hechos 12:1-17