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Él le brinda paz Kenneth Copeland 03 April La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Algunas personas tienen la idea equivocada de que vivir por fe, significa vivir sin ningún problema. Olvídese de ese pensamiento, ya que eso sólo sucederá después del arrebatamiento de la Iglesia. Observe a Jesús. Si alguien podía vivir sin ningún problema era Él. Jesús tenía una fe perfecta. Sin embargo, atravesó por los momentos más difíciles que nadie más vivió en la Tierra. Fue perseguido, criticado y conspiraron contra Él. Es más, fue tentado con todo tipo de pecado que la humanidad ha conocido, y lo resistió todo. Si usted cree que es fácil, analícelo de nuevo. No hay nada más difícil que sentir la presión del pecado, la enfermedad, la pobreza o el dolor; y encima tener que rehusarse a que lo dominen. No existe nada más complicado que permanecer firme en tiempos de dificultad, y declarar: ¡No! No aceptaré esa enfermedad en mi cuerpo. ¡No me rendiré ante esta circunstancia! He sido libre de la maldición del pecado por medio de la sangre de Jesús y ¡viviré en libertad por medio de la fe en Él! Si desea entender cuánta presión puede surgir al permanecer en fe, observe a Jesús en el huerto de Getsemaní antes de ir a la cruz. La tentación que Él enfrentó, ejerció tal presión en Su cuerpo, al grado que gotas de sangre brotaron de Su piel como sudor. No obstante, el pecado no lo venció. Ninguno de nosotros jamás enfrentará todos esos problemas. Nunca confrontaremos tanta presión. Ahora bien, disponemos del mismo poder y paz que Él tuvo; no me refiero sólo cuando tuvo que soportar en el Getsemaní, sino también por los azotes, la burla y la crucifixión. ¡Poseemos la paz que Jesús tuvo todo el tiempo hasta la resurrección! Él declara: «La paz os dejo. Mi paz os doy… No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo». ¡Alabado sea Dios! Él no se detuvo ahí; también nos explicó cómo alcanzar esa paz. Él nos indicó cómo permanecer en fe cuando las circunstancias adversas nos rodearan. «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho» (Juan 15:7). Él le brinda Su paz… más de la que probablemente podríamos necesitar… Y además, le enseña cómo obtenerla y vivir conforme a ella. Ya no recapitule el problema… y reciba esa abundante paz que Él ya le proveyó para un día como hoy. Josué 5-6; Hechos 18 Jesús me ha dado Su paz. No permitiré que mi corazón se turbe jamás ni tenga miedo (Juan 14:27).

Scripture Reading: Juan 16:29-33