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Es tiempo de descansar Kenneth Copeland 23 December Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

En Efesios 2:6, leemos que Dios: «… nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús». Y en Hebreos 3 y 4, se nos ordenó que entráramos en el reposo de Dios. La traducción literal afirma que debemos temer salirnos del reposo de Dios. “¿Temer salirnos del reposo? ¡Pero ni siquiera hemos escuchado sobre el tema!”. La doctrina religiosa nos ha enseñado que debemos inquietarnos, lamentarnos, gritar estruendosamente o golpear el altar con nuestro puño. Sin embargo, la Palabra nos ordena que entremos en Su reposo… y que permanezcamos ahí. Ahora bien, seré el primero en admitir que entrar en el reposo, ha sido lo más difícil para mí desde que estoy en el ministerio; no obstante, lo he aplicado más en mi vida personal. He tomado la Palabra, he permanecido en ella, le he creído a Dios y he entrado en Su reposo cuando me he enfrentado con un ataque del diablo. Pero he comprendido que Dios desea que descansemos en todo y sobre toda situación; particularmente con lo que enfrentemos en estos días finales, este corto periodo de tiempo. Cuando Jesús tuvo que alimentar a una multitud (Mateo 14:19-21); Él no se postró sobre Su rostro ni comenzó a lloriquear ni renegó exclamando: “¡Oh Dios! ¡Oh Dios! No sé qué hacer, sólo los hombres son 5,000, sin contar a las mujeres ni a los niños. No tenemos suficiente dinero; además, nos encontramos lejos de la ciudad. Y encima de todo, tengo un tesorero ladrón…”. No, Él simplemente descansó en Dios. Confió en Su Padre. Hoy día, como hombres y mujeres de fe, nuestra meta es vivir conforme a las promesas de Dios con tanta fe que no deben importarnos los retos o las necesidades que surjan en nuestra vida. Sólo actuemos como Jesús cuando esa multitud se acercó a Él. Sonriamos y digamos: “Tráiganme los panes y los peces”. Entonces tomemos nuestra semilla, elevemos nuestro rostro al cielo, demos gracias por ésta, bendigámosla, partámosla y permanezcamos a la expectativa de la abundancia; luego, descansemos. Estamos viviendo en los últimos tiempos, un momento de gran cosecha, un tiempo en el que podemos reír y en el que podemos descansar. Hageo 1-2; Salmo 140 Creí; por tanto, he entrado en el reposo (Hebreos 4:3).

Scripture Reading: Salmos 37:7; Hebreos 3-4