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¡Escoja la vida! Kenneth Copeland 28 May Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.

La tradición ha enseñado que Dios utiliza enfermedades, pruebas y tribulaciones para enseñarnos. No obstante, esta idea no se basa en la Palabra. El Señor jamás ha utilizado la enfermedad para disciplinar a Sus hijos y mantenerlos en el buen camino. La enfermedad proviene del diablo y ¡Dios no necesita que el enemigo nos corrija! “Pero hermano Copeland, ¿qué significa el versículo de Deuteronomio 28:61? Si éste declara que el Señor enviará la enfermedad sobre mí”. La redacción de éste pasaje bíblico en la versión RV60 ha causado que muchos lleguen a esa conclusión. En la Young`s Analytical Concordance to the Bible, el Dr. Robert Young enseña una revelación muy importante al respecto. Él explica que el idioma hebreo contiene modismos que no se pueden traducir ni comprender de forma correcta en nuestro idioma. Tampoco, se entendían muy bien los verbos permisivos y causativos. En otras palabras, de acuerdo con los estudios del Dr. Young, Deuteronomio 28:61 se debió traducir con un verbo permisivo; así, su lectura sería más precisa: “Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová permitirá que broten sobre ti hasta que seas destruido” (Puede leer el versículo 15 y entender cómo éste lo confirma). Usted podría argumentar: “Bien, Dios no es la fuente de la enfermedad, pero ¿no es verdad que Él le permite al diablo que nos enferme?”. Sí, mas no a causa de la corrección, sino de la autoridad. El Señor lo permite porque nosotros le damos lugar. ¿Por qué? Porque Él nos otorgó el derecho de tomar nuestras propias decisiones, así como la autoridad sobre el reino de las tinieblas en el nombre de Jesús. Según Deuteronomio 30:19, Él ha puesto delante de nosotros la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Además, Él nos ha indicado que escojamos la vida. La decisión de lo que experimentaremos depende de nosotros. Ha sido así desde la creación. Usted posee la autoridad de vivir según la voluntad de Dios, y de rechazar o no la enfermedad. También tiene la opción de permitirle a Satanás derribarlo o de usar la autoridad que se le ha entregado. Los dones buenos y perfectos provienen de Dios. No importa qué haya enseñado la tradición; la enfermedad, y la dolencia no aparecen entre la categoría de los dones buenos y perfectos… jamás. Por tanto, decídase hoy. Rechace las enfermedades y dolencias, eche fuera esas viejas tradiciones. Ríndase a todo lo que Dios ha colocado en su interior. ¡Escoja la vida! 1 Reyes 17-19; Efesios 1-2 El Señor ha puesto delante de mí la vida y la muerte, la bendición y la maldición. ¡Yo escojo la vida! (Deuteronomio 30:19).

Scripture Reading: Santiago 1:12-17