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Escoja su profesión Kenneth Copeland 09 February Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.

Su confesión es lo que usted declara todo el tiempo. Por ese motivo, encontrará en el Antiguo y en el Nuevo Testamento el término confesión traducido como profesión y confesión. Un profesional es una persona que se dedica a una ocupación en particular. Por ejemplo, un atleta profesional no es alguien que participa en un evento deportivo de vez en cuando, sino que lo practica todo el tiempo. Nuestra profesión de fe, la profesión de nuestra boca y de nuestras acciones, es la manera en la que actuamos y confesamos continuamente, ?y no sólo cuando nos detenemos por unos cuantos momentos gloriosos y le hablamos a una montaña, sino todo el tiempo?. Jesús declaró: “Cualquiera que le diga a esta montaña… y no dude en su corazón… sino que cree que las cosas que dijo serán hechas…” (Marcos 11:23, KJV). Note que Él dijo las cosas, no sólo una cosa. Todo lo que usted dice y hace durante el día debe ser una respuesta a la montaña. ¿Qué realiza usted cuando nadie lo ve? ¿Qué es lo primero que declara por la mañana al levantarse? ¿Cómo le habla a la montaña cuando no hay nadie a su alrededor escuchándolo? Ésa es su profesión. Si su profesión no es de fe, entonces busque en la Palabra y encuentre las promesas de Dios que se aplican a su situación, y medite en ellas hasta que ésta sea como si Dios le estuviera hablando a usted personalmente. Y entonces la esperanza del Señor surgirá de su interior. Usted aferrará su fe a la Palabra viva de Dios, y comenzará a actuar y hablar con fuerza y poder. Le aseguro que al declarar la Palabra con verdadera fe, las montañas se moverán, las higueras se secarán, y el diablo correrá a esconderse. ¿Por qué? Porque Jesús es el Sumo Sacerdote de su profesión. Él está ungido y ha sido designado por el Todopoderoso para cumplir las cosas. Él se encuentra preparado, dispuesto y capacitado para actuar en su profesión de palabras y acciones llenas de fe. ¡Así que entrégueselas! Háblele a sus problemas en fe. Sólo confiese el resultado final que desea. Luego de manera continua, déle gracias al Señor y alábelo por la respuesta. Señor Jesús, Tú eres el Sumo Sacerdote de mi confesión. Tú eres el administrador de mis palabras referentes a esta situación. Deseo que sepas que lo valoro, y te doy gracias por ser mi Señor. Permanezco firme en la Palabra de Dios que es viva, y me rehúso a cambiar mi postura. Sé que la Palabra, Dios, la sangre y el nombre de Jesús jamás cambiarán. Eso significa que el diablo y esta situación deben cambiar. Señor, te lo agradezco. De ahora en adelante, considero este problema ¡resuelto! Amén. Éxodo 35-36; Lucas 2 Jesús es el Sumo Sacerdote de mi profesión; por tanto, me aferro a ésta (Hebreos 4:14).

Scripture Reading: Mateo 14:14-20