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¡Grite de gozo! Gloria Copeland 17 August Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

El secreto para vencer la persecución lo encontramos en Mateo 5:10-12. No se deprima cuando ésta aparezca, tampoco se desanime ni se enoje. ¡Mejor regocíjese y alégrese! No sólo debe alegrarse, es necesario que ¡se alegre en gran manera! En Lucas 6:23, se profundiza este mandamiento: «Gozaos en aquel día, [de persecución] y alegraos, porque, he aquí vuestro galardón es grande en los cielos…». Días después de percatarme de esa instrucción bíblica, alguien llegó a mi oficina y me contó que habían escrito algo muy malo en nuestra contra. Entonces, simplemente tomé ese versículo de manera literal, me levanté de la silla y comencé a saltar de gozo, y gritaba: ¡Alabado sea Dios, gozo, gozo, gozo! Estoy seguro que la persona que estaba sentada del otro lado de mi escritorio, se sorprendió por mi reacción. No obstante, no me importó; ya que la Palabra obró en mí. Descubrí que no se puede saltar de gozo, expresar alabanzas a Dios y estar deprimido al mismo tiempo. Recuérdelo la próxima vez que venga la persecución a su vida, y el gozo arruinará todos los planes del enemigo. Satanás piensa que ya encontró la manera de dañarlo con esa persecución. Cree que lo desanimará y que detendrá su ministerio. Pero si usted de inmediato saltara de gozo… si creyera lo que Jesús declaró, y gritara: “Alabado sea Dios, soy bendecido”. La situación cambiaría a su favor; sería el diablo quien se desanimaría y no usted. Satanás envió esa persecución para detenerlo, y no para bendecirlo. ¡Imagínese cuán frustrado estaría el diablo! Proverbios 4-5; Salmo 1 Por la justicia me regocijo y me alegraré cuando sea perseguido, porque el Reino de los cielos me pertenece (Mateo 5:10-12).

Scripture Reading: Juan 15:16-27