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¡Imite a Jesús! Kenneth Copeland 18 December ...el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo... nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo

Todo lo que sé, lo aprendí al imitar a alguien más. Tomemos como ejemplo el esquí. A Gloria y a mí nos encanta practicarlo. El instructor que teníamos era muy bueno. Siempre se veía muy bien cuando descendía por la montaña. Yo aprendí a esquiar imitándolo. Le presté atención a todo lo que me indicaba; luego lo ponía en práctica, ¡y funcionaba! Por supuesto que no me veía tan agraciado como él, pero aprendí. No intenté esquiar, sino esquié. Al principio, sólo descendía la pendiente unos dos metros, pero esquiaba. Cada año mejoro mi técnica y logro aplicar un poco más las instrucciones que me enseña. ¿Alguien podría acusarme de imitar al instructor? ¡Por supuesto que sí! Porque es exactamente lo que hago. Trato de imitarlo. Hago todo lo posible para verme como él. ¿Por qué? ¡Porque él es mejor esquiador que yo! Una vez un hombre me criticó y dijo: «Él sólo anda por ahí actuando como un pequeño Jesús». Él no se percató; sin embargo, en lo que a mí respecta, ése fue el mejor halago que pude haber recibido. ¡Porque es exactamente lo que pretendo! Jesús me lo indicó: «…según me enseñó el Padre, así hablo». En otras palabras: “Estoy aquí imitando al Padre, ahora tú puedes imitarme”. La religión intentará persuadirlo para que confiese: “¡Yo jamás podría ser como Jesús! No soy digno de actuar como Él”. Entonces ¿a quién imitará? Pues de todas formas, usted actuará como alguien más, copiará lo que vea en la televisión, lo que lea en revistas, lo que escuche del mundo o imitará a Jesús. La pregunta es: ¿A quién elegirá? Si decide ser como Jesús, disciplinará sus palabras al confesar lo que Él habla; así como también sus acciones al llevar a cabo lo que Él hace. Y entre más disciplinado sea para cumplirlo, más vivirá en la dimensión que Él disfrutó. Por tanto, no permita que la religión u otras ideas equivocadas se lo impidan. Él es el mejor ejemplo, y el mejor maestro que pueda conocer. ¡Imite a Jesús! Miqueas 3-4; Salmo 135 Imito a Dios y sigo Su ejemplo (Efesios 5:1).

Scripture Reading: Juan 8:25-29