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¡Jesús no es el único ungido! Kenneth Copeland 02 May Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

La unción se está incrementando en la vida de los creyentes de todo el mundo. Ellos están fluyendo en la unción —ministrando a otros, y las señales y maravillas los siguen—. Sin embargo, a pesar de la maravillosa gloria de Dios que estamos viendo en el Cuerpo de Cristo, existe todavía una gran cantidad de religiosos que afirman: “¡Oh no! No soy ungido. No soy más que un pecador indigno, salvo por gracia. Jesús es el único que en realidad es ungido”. ¡Ésa es una gran mentira! ¡Jesús ya no es el único ungido! El plan de Dios no era ungir únicamente a Jesús con Su poder, y a nadie más. ¡No era suficiente que Dios fluyera sólo en un hombre! Por esa razón, Él envió a Jesús a la cruz y después lo resucitó de entre los muertos. Dios quería abrir un camino para que naciéramos de nuevo y nos convirtiéramos en toda una raza de hombres y mujeres ungidos. Por ese motivo, Él mandó a Jesús para que fuera la Cabeza ungida de un Cuerpo ungido, constituido de personas que llevarían a cada rincón de la Tierra el poder de Dios que derriba al diablo y destruye yugos. Éste ha sido el plan del Padre desde el principio. A través de Jesús, el Ungido, Él levantó una nación entera de reyes y sacerdotes, y los llamó: Su Iglesia. ¡Ésa es nuestra identidad! ¡Somos linaje escogido, real sacerdocio! ¡Estamos ungidos con la unción del Ungido! Debemos ser una prueba viviente de que Jesús vive; y además, que somos ungidos con el poder que destruye yugos porque Su unción se encuentra sobre nosotros. En Su nombre, imponemos manos sobre los enfermos, y sanan. Echamos fuera demonios. Confesamos la Palabra en fe y liberamos a los cautivos. Ya no somos más pecadores indignos. En la Palabra se afirma que somos coherederos con Cristo, hijos del Altísimo. Somos el Cuerpo de Cristo —¡el Ungido y Su unción!—. Si alguien le pregunta: “¿Intenta decirme que usted tiene el poder de sanar?”. Usted debería contestarle con valor: “Sí, gracias a Dios, pues ¡mayor es Él que está en mí que el que está en el mundo! ¡Poseo la unción del Todopoderoso; y el Padre en mi interior, es quien realiza las obras!” Permítale a Su unción llevar a cabo Su obra. ¡Viva conforme a ella! ¡Agítela en su vida! Recuerde: ¡Jesús no es el único ungido! 1 Samuel 17-18; 1 Corintios 7 Formo parte de un linaje escogido, de un real sacerdocio, de una nación santa. Y anuncio las virtudes de aquel que me llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).

Scripture Reading: Hechos 10:38-42