Daily Devotionals
KCM
La fórmula de Dios para el éxito Gloria Copeland 28 September Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

¿Puedo hacerle una pregunta directa? ¿Qué tanto desea el éxito en su vida? Durante muchos años me ha sorprendido que existan personas que poseen la fórmula para el éxito, pero la dejan sobre la mesa y continúan viviendo en quiebra, en enfermedad y en derrota. Al principio, ese tipo de gente piensa que el éxito es fácil para aquellos que han sido dotados con grandiosas habilidades. No obstante, al enterarse de la verdad se quedan fríos. Pues la realidad es que el verdadero éxito sobrenatural no es fácil para nadie. Se requiere valor y fe; y no depende de la habilidad natural. Si Josué estuviera hoy con nosotros, podría decirle cuán cierto es lo anterior. Cuando Dios lo llamó para que guiara a Israel tras la muerte de Moisés, él enfrentó grandes retos. Como sucesor, Josué tenía una gran responsabilidad que cumplir. Varios millones de personas se encontraban bajo su mando, y era consciente de que si el pueblo y él no se conducían conforme a la voluntad de Dios, esa bendición no reposaría sobre ellos. Y sin ésta, no habrían poseído la Tierra Prometida. Josué tuvo éxito. “Pero Gloria, usted no sabe todo lo que he hecho. He probado cada fórmula que he leído en los libros, y he fracasado. Creo que no califico para tener éxito”. Si ésa es su forma de pensar, debería leer la fórmula que se encuentra en el libro de Dios, analice Josué 1:5. El Señor le expresó a Moisés algo muy similar en Éxodo 3:12: «…Ve, porque yo estaré contigo…». En otras palabras le dijo: Moisés no importa quien seas tú, sino quien Soy Yo, porque ¡Yo estaré contigo! Esto es lo más impresionante de la fórmula de Dios para el éxito. Ésta no se basa en nuestras habilidades, sino en las de Él. Quizá no seamos hábiles en varias cosas, pero Quien está con nosotros es más que suficiente. Isaías 43-44; Salmo 49 Dios está conmigo, Él nunca me dejará ni me desamparará (Josué 1:5).

Scripture Reading: Éxodo 3.11-14