Daily Devotionals
KCM
La gracia de dar Gloria Copeland 07 May Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia.

¿Cómo le ofrenda usted a Dios?

¿Echa algún dinero en el plato de la ofrenda en la iglesia sin pensarlo mucho? ¿O le escribe un cheque a Dios el primero de cada mes y le paga como lo hace con todas sus otras cuentas?

Necesita pensar en eso, porque la forma en que ofrende es un asunto de profundo interés para Dios. El está particularmente interesado en cómo se dan las ofrendas. El no recibe cualquier cosa de la manera en que a usted se le antoje darle.

Por ejemplo, en Malaquías, Dios se negó a recibir ofrendas de los israelitas. Ellos le estaban presentando animales con defectos, los becerros ciegos y heridos, los animales desechados y que para ellos no servían para nada. Pero Dios les dijo que eso era una ofensa para Él: “Ustedes no me tienen ningún respeto ni me honran “les dijo, así que no voy a aceptar sus ofrendas”.

Esa actitud de la gente no ha desaparecido desde el tiempo de Malaquías. Hoy día, muchas personas no tienen ninguna reverencia hacia Dios en el momento de la ofrenda. La gente espera que el predicador les dé un golpe en la cabeza hasta que se sientan tan culpables que tienen que meter la mano en los bolsillos y sacar dinero.

Pero quiero que sepa que eso es una ofensa para Dios. Es más, Él le habló directamente a una amiga mía acerca de esto. Lo que le dijo me impresionó tanto que la escribí palabra por palabra:

“Me aflige cuando en las iglesias se recogen ofrendas -le dijo-. Yo quiero que me adoren. No tomen nada de ellos. Déjenlos que traigan sus ofrendas y que me adoren, entonces verán los frutos de sus ofrendas.”

Si queremos que Dios esté complacido con nuestras ofrendas, tenemos que hacer lo que el apóstol Pablo escribió en 2 Corintios 8:7. Tenemos que aprender a “abundar en esta gracia de dar”. Tenemos que dejar de hacerlo de una manera despreocupada y aprender a dar con fe y reverencia en la adoración.

La próxima vez que se recoja la ofrenda, no dé la suya de una manera despreocupada. Hágalo con todo respeto. Decida obedecer a Dios. Adórele con su dinero y sea agradecido. El hará más que simplemente recibirlo, le abrirá las ventanas de bendición.

Scripture Reading: Malaquías 1:1-14