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La inmutable Palabra de Dios Kenneth Copeland 02 April En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

Dios es todopoderoso; por tanto, Su Palabra también. Él puede realmente cumplir todo lo que declara. Como Él es el Creador, Sus palabras contienen el poder de crear. Usted puede corroborar esta verdad en los primeros tres versículos de la Biblia. Se dará cuenta que el Espíritu de Dios se movía antes de que Él hablara; sin embargo, nada sucedió hasta que Dios dijo. La creación surgió después de que el Señor pronunció palabras de fe. Todo en esta creación material, lo que ve, toca, prueba y huele es el producto de la Palabra de Dios. Esto significa que la Palabra es la sustancia paterna de todo. ¡Analícelo! El material del papel de este devocional está hecho de un árbol que surgió de la semilla de un árbol, el cual provino de la semilla de otro árbol; y así sucesivamente hasta llegar a la Palabra de Dios: Sea… A la luz de este hecho, ¿cree usted que Su Palabra todavía tiene el poder de cambiar este mundo físico natural? ¿Piensa que la Palabra que creó el polvo, del cual fue hecho su cuerpo físico, posee el suficiente poder para sanarlo? ¿Cree que la Palabra que hizo todo el oro y la plata, toda la riqueza de la Tierra, tiene el poder suficiente de suministrarle los recursos para pagar su recibo de electricidad? ¡Por supuesto que sí! La Palabra es eterna, soberana y no puede ser cambiada. (Las personas intentan cambiarla, afirmando que lo escrito en ella no significa realmente lo que dice. No obstante, gracias a Dios, lo establecido en la Biblia es real, y no existe nada que pueda alterar esa verdad). En Salmos 119:89, leemos: «Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos». Por otro lado, este universo es temporal y está sujeto a cambios. Si usted toma algo que es inmutable y lo usa para aplicar presión sobre otra que es inconstante, es obvio que una de ellas cederá: ¡La inconstante! De modo que en cualquier área que utilice la Palabra y la aplique en fe sobre ese ámbito temporal, ese reino debe rendirse y ajustarse a la Palabra. Jesús comprendió esa verdad, Él vivió regido por ella. Poseía tanta fe en la Palabra que al confesarla, la creación doblaba sus rodillas y le obedecía. Los demonios huían, la enfermedad desaparecía, la muerte perdía su dominio, el pan se multiplicaba, los vientos dejaban de soplar y las olas cesaban. De hecho, mediante el poder de la Palabra, Jesús pudo vivir y ministrar este planeta que se encontraba atado, y lo libró por completo de todos sus yugos. ¡Y usted también puede lograrlo! Debe confesar la Palabra en fe sobre la enfermedad, y ésta huirá. Puede hablarle a su recibo de electricidad, y éste será pagado. Puede hablarle a cualquier circunstancia con la certeza de que la Palabra que confesó y sobre la cual actuó en fe, desatará Su poder, y cambiará lo inconstante… todo sucederá porque usted permanece firme en la inmutable Palabra de Dios. Josué 2-4; Hechos 16-17 La Palabra de Dios se ha establecido para siempre en el cielo. Y nunca cambiará. (Salmos 119:89).

Scripture Reading: Génesis 1