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¡No culpe a la suerte! Kenneth Copeland 13 January Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

“Sin importar cuánto me esfuerce, todo lo que hago resulta mal”. ¿Alguna vez se ha sentido así? Yo sí. Hubo un tiempo en mi vida en el que cada vez que me involucraba en algo, lo arruinaba. En aquel entonces, se lo atribuía a la “mala suerte”. Sin embargo, estaba equivocado. A través de los años, he comprobado que la suerte, ya sea buena o mala, no existe. Es más, deseché por completo ese término de mi vocabulario. La suerte no determina cómo resultarán las cosas en nuestra vida, sino nuestras decisiones. Si éstas son correctas, todo nos saldrá bien. Y si no, todo nos saldrá mal. Ahora bien, algunos intentan contradecir esa verdad. No obstante, sin importar cuán “correcta” crea que haya sido alguna de sus decisiones, si ésta le provocó problemas; entonces realmente fue una mala decisión. “¡Ah! Pero hermano Copeland, era imposible saber con anticipación qué sucedería en esa circunstancia”. Quizá en el reino natural no había una mejor opción. Sin embargo, si usted es un creyente nacido de nuevo, no está restringido a tomar decisiones sólo de acuerdo con este mundo natural, usted puede elegir algo mucho más poderoso. Por ejemplo, cuando Jesús y Sus discípulos se encontraban en la barca durante la tormenta (Marcos 4:36-41); los discípulos intentaron enfrentarla con sus propias fuerzas. Sin duda alguna, ellos utilizaron todo su conocimiento humano, a fin de mantener la barca a flote. Sacaban el agua de ésta, y remaban. Pero no le dijeron ni una palabra a Jesús, ¡incluso estando Él dentro de la barca con ellos! Los discípulos clamaron por Su poder hasta que ésta se llenó de agua, y estaba a punto de hundirse. ¿Por qué? Porque tomaron una decisión incorrecta. Ellos habían usado soluciones naturales, en vez de sobrenaturales. ¡Es más, decidieron activar su fe hasta que sintieron que iban a ahogarse! Si ellos hubieran pensado de forma sobrenatural, en lugar de sólo en lo natural, cualquiera de ellos hubiera tomado, por fe, la unción y las palabras de Jesús para detener la tormenta. No obstante, decidieron mal. En la actualidad, muchos buenos creyentes cometen el mismo error. Tienen a Jesús en su barca; sin embargo, dependen de los recursos naturales para obtener lo que desean. Toman decisiones incorrectas, y luego se las atribuyen a la mala suerte. Si usted ha estado viviendo así, deténgase. Sumérjase en la Palabra, y comience a vivir de acuerdo con lo sobrenatural. Entonces cuando vengan las tormentas de la vida, sabrá qué hacer. Y en vez de sólo agarrar una cubeta y empezar a sacar el agua, la fe se levantará en usted y dirá: ¡Calla, enmudece! Esto le funcionará de la misma manera que les hubiera funcionado a los discípulos. Después de todo, ¡Jesús también se encuentra en su barca! Génesis 27-28; Mateo 15 Yo tengo fe en Dios; por tanto, no temeré (Marcos 4:40).

Scripture Reading: Marcos 4:36-41