Daily Devotionals
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No juzgue al siervo de otro Gloria Copeland 01 August Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.

Si usted se ha comprometido a mantener fuera de su hogar la contienda; sin duda, ya notó que existe un nuevo frente de batalla. Ahora, más que nunca, existe presión para que haya contienda en la Iglesia. Quizá el diablo provocó a una persona para que actuara de forma ruda contra usted, y esto hirió sus sentimientos; o talvez él se aseguró de que usted se enterara acerca de algo indebido que alguien cometió, y después usted se lo contó a los demás. Cuando el enemigo le presente estas oportunidades, derríbelo ¡pronto! Considere la tentación de chismear y de levantar contienda, como si fueran una serpiente venenosa. Pues delante de Dios, ser contenciosos en la iglesia es uno de los pecados más serios (Proverbios 6:16-19). El Señor lo considera tan serio que lo menciona junto al asesinato y a la mentira. Por esa razón, manténgase alejado de ello. Pídale a Dios que le revele si está participando en el pecado de contienda. Es posible que Él le recuerde alguna ocasión en la que usted divulgó un chisme o criticó al pastor. Si el Señor se lo muestra; cuide de no volverlo a repetir en el futuro. Determine en su corazón que de ahora en adelante si ve a su hermano pecar, crea que Dios lo ayudará, y ore por él; en lugar de seguir hablando del problema de ese hermano contándoselo a los demás. Sé que algunas veces evitar esa actitud es muy difícil; sin embargo, existe algo que lo ayudará a lograrlo. Cuando se sienta tentado a iniciar contienda al juzgar a otro creyente, recuerde Romanos 14:4, y pregúntese: «¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro?…» (NVI). El diablo intentará presionarlo para que dicte juicio contra esa persona, a fin de que declare si es culpable o no. Pero no se rinda ante esa presión, no es su tarea juzgar a los demás (¿No es eso un alivio?). En 1 Corintios 4:5, leemos: «… no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios». Si se congrega en una iglesia donde el pastor ha obrado mal, y ya no desea que él le enseñe; está bien, yo no lo culpo a usted. Deje esa iglesia y congréguese en otra donde pueda confiar y respetar al pastor. Pero sea discreto, no siembre discordia antes de irse. Y lo más importante, a dondequiera que usted vaya, asegúrese de ir en amor y de alejarse de la contienda. Cuando lo cumpla, mantendrá su fe firme y el enemigo no le arrebatará sus bendiciones de las manos. ¡Viva en amor y siempre obtendrá la victoria! Job 12-13; Apocalipsis 5 Yo decido vivir en amor. No siembro discordia entre hermanos, ya que esto es una abominación delante de Dios (Proverbios 6:16,19).

Scripture Reading: Proverbios 26:20-21; Romanos 14