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No más muerte Gloria Copeland 30 June Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

“La muerte”: No es un tema popular, ni siquiera entre los creyentes. En efecto, muchos están atemorizados de ella. Ah sí, ellos hablan de tener vida eterna. Sin embargo, cuando el diablo trata de amenazar su subsistencia terrenal con la enfermedad o calamidad, ellos se aterran.

¿Por qué? Porque no ha aprendido a mirar la muerte a través de los ojos de Dios. Aunque su espíritu ha sido hecho inmortal, no han renovado sus mentes para incluir esa verdad. Si lo hubieran hecho, cuando el diablo trata de oprimir su botón de pánico, ellos simplemente se reirían y dirían: “No me puedes atemorizar, diablo. ¡Ya he muerto para siempre!”

Eso es cierto, ¿sabe? La Palabra de Dios dice que usted como creyente nacido de nuevo nunca verá muerte (Juan 8:51). Jesús fue su substituto. Él sufrió la muerte para que usted no tuviera que hacerlo. Hebreos 2:14-15 nos dice que cuando Jesús fue levantado, destruyó “por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”.

Si ha hecho a Jesús el Señor de su vida, la única muerte que usted experimentará quedó atrás; ocurrió en el instante en que recibió a Cristo. En ese momento, su vieja naturaleza, aquella cuyo deseo era pecar y rebelarse contra Dios, murió. Su cuerpo no murió, pero su hombre espiritual, el verdadero usted, murió a Satanás y a todas sus obras. Usted fue hecho “una criatura nueva” (2 Corintios 5:17), inmortal y que jamás morirá.

Cuando termine con su labor en la tierra, no va a morir. Simplemente se despojará de su cascarón terrenal y se reubicará en un lugar mucho más glorioso.

Vaya a la Palabra y conozca la perspectiva de Dios sobre la muerte. Haga un estudio de ello. Una vez que empiece a comprender la realidad de su inmortalidad, el diablo nunca podrá volverle a amenazarle con ella.

Scripture Reading: Hebreos 2:9-15