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No olvide la fe Gloria Copeland 30 November Reprenderé también por vosotros al devorador...

¿Se da cuenta qué maravilloso privilegio es tener un pacto financiero con el Dios todopoderoso al diezmar? ¿Comprende lo que representa estar conectado a Su economía celestial? Esto significa que no debemos preocuparnos por la crisis económica o la recesión —no existen tales cosas en el cielo—. En otras palabras, podemos dormir tranquilamente durante la noche; mientras el resto del mundo se encuentra atormentado por el temor al fracaso financiero. Incluso cuando el diablo intente robar nuestro incremento financiero podemos apoyarnos firmemente en ese pacto, y declarar: ¡Sal de aquí, Satanás! ¡Te reprendemos! Somos diezmadores y la Palabra afirma que no puedes robar nuestro dinero, o nuestra salud. Le hemos ofrecido a Dios las primicias de todo nuestro incremento, así que somos bendecidos y lo que el Señor ha bendecido, ¡no lo puedes maldecir! Aunque parezca mentira, existen cristianos que se acobardan ante estas poderosas palabras. Argumentan: “Bueno, no sé si pueda confesar eso. Soy un diezmador, pero todavía no soy tan rico como el pecador que vive en la calle de abajo. Así que no sé si diezmar produzca tanto beneficio”. En los días de Malaquías la gente dijo lo mismo: “…no tiene beneficio servir a Dios. ¿Qué recibiremos si guardamos su ley?… Y ahora consideramos a los soberbios y orgullosos como bienaventurados y favorecidos, y los que hacen maldad son exaltados y prosperados…” (Malaquías 3:14-15, AMP). A Dios no le agradaron esas palabras. Él dijo que éstas fueron duras y violentas contra Él. ¿Por qué? Porque estuvieron llenas de incredulidad, en lugar de fe. Como puede ver, el Señor no sólo desea que diezmemos como una muestra de honra y amor hacía Él, también anhela que diezmemos ¡por fe! Se requiere de fe para agradarlo (Hebreos 11:6). Si no confía en que el Señor lo prosperará, entonces escudriñe su Biblia y estudie las promesas que Él le ha hecho a usted como diezmador. Medite en la Palabra para que usted pueda diezmar creyendo que Dios cumplirá Su parte del pacto, y lo bendecirá abundantemente. A Dios le gusta que diezme con esa confianza. Él se complace cuando usted da con una actitud de reverencia y gratitud, confiando en que Él cuidará de su vida. De hecho, en Malaquías 3:17 (AMP), leemos que Él nos considera Sus tesoros especiales: “Y ellos serán Míos, dice el Señor de los ejércitos, el día en que Yo públicamente los reconozca y públicamente declare que son Mis piedras preciosas —Mi especial posesión, Mi especial tesoro—. Y los perdonaré, como el hombre perdona a su hijo que le sirve”. ¿Le gustaría ser contado como uno de los especiales tesoros de Dios? ¡A mí sí! Primero, porque amo a Dios y quiero agradarlo. Segundo, porque sé qué significa cuidar tesoros. Yo los protejo y les brindo un cuidado especial. De modo que si yo soy un tesoro para Dios, ¡Él me tratará igual! Por tanto, la próxima vez que deposite su diezmo en el alfolí, libere su fe. Permanezca firme en las promesas del Señor para el diezmador, y reciba las bendiciones que le pertenecen a los tesoros especiales de Dios: Sus diezmadores. Daniel 7-8; Salmos 119:50-72 Soy un diezmador; por tanto, el Señor reprenderá al devorador por mí (Malaquías 3:10-11).

Scripture Reading: Hebreos 7:1-9