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No permita que los intimidadores lo desanimen Kenneth Copeland 29 December Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.

¿Recuerda al intimidador de su clase en la escuela? ¡Atemorizaba a todos! Él no era más que un muchacho de metro y medio con 140 libras lleno de problemas, quien asustaba a todos los demás. Bien, ahora usted ya venció esa situación; sin embargo, los problemas aún se encuentran rondando por allí. En esta vida existen problemas… los cuales surgen en cada oportunidad que se le presenta al diablo. Pablo manifestó que se encontraba atribulado por las circunstancias que lo rodeaban… pero en su interior él no estaba afligido. Pablo no fijó su atención, en las circunstancias externas, sino en la luz del evangelio que se encontraba en su ser interior; pues ahí es donde radica la excelencia del poder de Dios. Conocer la verdad siempre lo hará libre. El Apóstol expresó: «… estamos en apuros…». El término griego que se traduce como apuro, significa: “estar preocupado por las circunstancias”. «…mas no desesperados…». En otras palabras, aun cuando parezca que no hay salida, puede hallarla si la busca en la Palabra que mora en usted. «…perseguidos, mas no desamparados…». Si soy perseguido en el exterior, ¿cómo sé que Dios no me ha desamparado? Al observar en mi interior, puedo escuchar a Jesús declarar: Nunca te dejaré ni te desampararé, ni aun en el lugar más distante de la Tierra. «…En apuros… perseguidos… derribados…». No hay duda al respecto. Pablo estuvo bajo más presión de la que jamás experimentaría la mayoría de nosotros hoy en día. No obstante, pudo tomar el control de toda circunstancia… y usted también puede lograrlo si se apega a los tres pasos siguientes: Uno: Recuerde de dónde proviene la presión: ¡del exterior! Y recuerde de dónde proviene la fuerza de su vida: ¡del interior! Dos: Ya no viva con déficit espiritual. Tome tiempo para alimentar su espíritu con la Palabra de Dios. Ayune si es necesario, y déle un banquete a su espíritu con la Palabra; a fin de que su ser interno pueda fortalecerse más rápido. Tres: Enfóquese en la imagen de Jesús en su interior al punto que ésta sea mayor que las circunstancias externas que enfrenta. Si edifica su ser espiritual basado en esos tres pasos, al venir la presión, no le afectará como antes. Pronto, los problemas que lo derrumbaban ni siquiera le molestarán. ¿Recuerda al intimidador? Hoy, ni podría hacerlo parpadear, pues ahora usted mide 1.80 m. ¿Qué sucedió? ¿Qué cambió? ¡Usted creció! Ahora usted es más fuerte, y él ya no representa ninguna amenaza. Eso le ocurrió a Pablo, ¡él creció! Y continuó alimentándose de la Palabra hasta que la imagen de Jesús en su interior creció y fue más grande que las presiones que lo rodeaban. Por esa razón, siga alimentando su ser interior con la Palabra, fortalézcase en su interior ¡Y no permita que los intimidadores lo desanimen! Zacarías 12-13; Salmo 147 Estoy atribulado en todo, mas no angustiado; en apuros, mas no desesperado; perseguido, mas no desamparado; derribado, mas no destruido. Porque la vida de Jesús se ha manifestado en mí (2 Corintios 4:8-10).

Scripture Reading: 2 Corintios 4:8-12