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No se detenga en la puerta Kenneth Copeland 23 February Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Cuando usted recibió a Jesús como el Señor de su vida, uno de los privilegios que recibió fue el derecho de acercarse al trono de Dios en cualquier momento que lo desee. Piénselo: usted tiene el derecho de acercarse confiadamente a Dios y recibir lo que necesita.

Aunque eso es lo que la Biblia dice claramente, muchos creyentes no se acercan con confianza al trono de la gracia. En lugar de eso, dicen: “Yo nunca podría ir a donde Dios está. Me quedaré aquí y gritaré y esperaré a que Él me oiga”. Yo solía hacer lo mismo.

Recuerdo un día en que estaba en oración, rogando y suplicando, bombardeando las puertas del cielo y pidiendo un avivamiento. Después de estar en eso por un rato, el Señor me dijo: “¿Qué estás haciendo?”

– Estoy bombardeando las puertas del cielo con oración, pidiendo un avivamiento.

– Kenneth, ¿cuán grande es mi ciudad?

– Hasta donde puedo determinar en la Biblia, tiene 12 000 estadios, o alrededor de 2400 kilómetros cuadrados y 2400 kilómetros de altura”.

– Entonces, ¿por qué estás bombardeando las puertas? Si mi trono está en medio de la ciudad, eso quiere decir que estás a 1200 kilómetros del trono. A propósito, las puertas no están cerradas. ¿Por qué no dejas de bombardearlas y simplemente entras?

Después de que me arrepentí de imitar oraciones tradicionales, recordé que la Palabra dice: “Acerquémonos confiadamente al trono”, y desde entonces me he acercado confiadamente a Él.

¿Necesita recibir algo de Dios hoy? No pierda el tiempo afuera, alrededor de las puertas celestiales. Por medio de Jesús, su lugar está en la misma sala del trono de Dios. Así que, acérquese, la puerta está siempre abierta para usted.

Scripture Reading: Hebreos 4:14-16; 5:1-9