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Prepárese para lo inusual Kenneth Copeland 27 September ...sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieses como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.

¡Estamos a punto de vivir el mayor derramamiento espiritual que todas las generaciones han anhelado ver! No falta mucho para que se cumpla. De hecho, las profecías que el Espíritu dio a través de mí y otros ministros del evangelio están por suceder. Por ejemplo; hace algunos años, cierto hombre que pertenecía a una iglesia denominacional cuya voz había sido dañada debido a una enfermedad física, estaba enseñando que la sanidad ya había pasado a la historia. Y mientras él enseñaba esto, ¡Dios lo sanó frente a las personas a las cuales les enseñaba! Quiero que sepa que asistir a la iglesia en este tiempo es algo emocionante, porque entre más derrame Dios de Su gloria, más cosas inusuales veremos. Es posible que uno de estos días, usted hable con alguien y le pregunte cómo estuvieron las cosas el domingo pasado en la iglesia, y tal vez le responda: “¡Todo estuvo fantástico! La gloria de Dios era tan fuerte que sanó a diez personas inválidas, le abrió los oídos a 30 sordos, sanó siete casos de cáncer y aniquiló al hermano “chismoso” y a la hermana “contenciosa”. Imagino lo que pensará: “Hermano Copeland, espere un minuto. La gloria de Dios es algo bueno, ésta no mata a las personas”. Sí, lo hizo en la Iglesia del Nuevo Testamento. En Hechos 5, se nos narra la historia de Ananías y de su esposa, Safira. Ellos le mintieron al Espíritu Santo y retuvieron una parte del dinero que tenían que dar, y como consecuencia ¡murieron! Por favor, comprenda que no trato de mitigar su entusiasmo acerca de este maravilloso mover de la gloria de Dios que estamos experimentando. Sólo quiero que se percate que en medio de un mover como éste, los pecados premeditados y un corazón que no se arrepiente son peligrosos. Es probable que un cristiano se salga con la suya al cometer un pecado, pues el resto de la congregación se encuentra tan frío como él; pero cuando el fuego de Dios comience a quemar y los ríos del Espíritu empiecen a fluir, esta persona podrá: Ceder ante el Espíritu, y dejar de pecar por medio del arrepentimiento, o resistir el fluir de Dios y ser eliminado. Soy consciente de que ésa es una verdad muy clara. Necesitamos ser sobrios en esta hora, es importante que velemos y nos mantengamos sujetos; pues al cumplirlo, gozaremos de un tiempo maravilloso. De esa forma actuó la Iglesia en Hechos 5; ellos experimentaron un tiempo tan grandioso con Dios que al caer Ananías muerto frente al predicador, el resto de la congregación continuó alabando y adorando. Lo sabemos porque la Biblia declara que tres horas después cuando Safira entró, mintió y murió; ¡ellos seguían celebrando la reunión en la iglesia! Esos creyentes habían visto tantas cosas extraordinarias que la muerte ni siquiera los detuvo de continuar alabando. Por tanto, prepárese de una manera personal, alístese para recibir la gloria. Arrepiéntase de cualquier pecado, y ¡emociónese cuando lo inusual suceda a su alrededor! ¡La gloria está aquí! Isaías 41-42; Salmo 48 Yo vivo de una manera digna para Dios, quien me ha llamado a Su reino y gloria (1 Tesalonicenses 2:12).

Scripture Reading: Hechos 5:1-11