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¡Quítese el barril de encima! Kenneth Copeland 06 January Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Hoy en día, cuando declaro que la Palabra puede sanar el cuerpo, pagar las deudas y traer victoria a cada área de la vida, no todos me creen. La mayoría no lo admite; sin embargo, es verdad. Ellos no dudan a propósito de la Palabra; pues se encuentran tan abrumados por los problemas que no están seguros si algo (natural o sobrenatural) puede ayudarlos. Cuando nos ven, a Gloria y a mí, tan bendecidos y prósperos, piensan: “Para ellos es fácil vivir por fe porque gozan de una vida grandiosa. No obstante, ¿qué lograría hacer Dios con una vida tan arruinada como la mía?”. Si siempre lucha con esta pregunta, le explicaré lo siguiente: Dios puede darle más abundantemente de lo que pueda pensar o pedir. Después de más de 40 años de ministerio puedo asegurárselo; no sólo porque es la Palabra, sino porque es una realidad para mí. No siempre fui bendecido. Cuando empecé a aprender acerca de la fe, yo había fracasado en todas las áreas de mi vida. No sólo estaba en el fondo del barril, sino debajo, ¡con el barril encima de mí! Pero un día leyendo Deuteronomio 28, visualicé todas las bendiciones que el pueblo de Dios debería poseer. Siendo honesto, me enfurecí. Me preguntaba: ¿Dónde están todas las bendiciones que supuestamente me pertenecen? A mí parecer, no gozaba ni siquiera una de esas promesas. No poseía ningún terreno ni granero. De hecho, me habían enseñado que Dios no me bendeciría ni siquiera con un granero porque Él deseaba que yo no tuviera nada. Sin embargo, en los versículos 11 y 12 del capítulo 28, Dios me prometió que me haría sobreabundar en todo, que yo le prestaría a las naciones y que ¡nunca pediría prestado! Eso me pareció muy bueno, pues lo único que hacía era prestar; es más, desde que fui adulto dependí del dinero prestado (Gloria siempre dice que probablemente desde pequeño había pedido prestado). Quizá la religión trate de robarle todas estas bendiciones. Es posible que sus amigos y su familia intenten apartarlo de éstas… pero usted debe fijar sus ojos y sus oídos en la Palabra. Quítese el barril de encima, y atrévase a creerle a Dios en sus necesidades, en sus finanzas, y en su sanidad. Reciba Deuteronomio 28 como la voluntad de Dios para su vida. ¡Y observe cómo el Señor le provee mucho más abundantemente de lo que usted puede pedir o pensar! Génesis 12-13; Mateo 7 Yo escucho la Palabra del Señor mi Dios. Todas las promesas que se encuentran en Su Palabra ¡vienen sobre mí y me alcanzan! (Deuteronomio 28:2).

Scripture Reading: Hageo 2:7-9