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Realice esos depósitos de fe Gloria Copeland 26 October En mi corazón he guardado tus dichos...

Sin importar a qué se dedique, si es cirujano, recolector de basura o maestro de escuela; invertir tiempo con Dios y mantener su corazón lleno de Su Palabra debe ser su prioridad número uno. ¡Así es! Lo más importante que puede llevar a cabo a diario, es realizar depósitos de fe. No solamente en tiempos de crisis, sino antes de que los necesite. Lea el Salmo 91, y por fe declare todos los días las promesas que le pertenecen. Recuerdo una carta que Kenneth y yo recibimos de una familia, cuyo hijo se había ahogado en una piscina. Cuando salieron y encontraron al bebé, ya no tenía su color natural, y ya no respiraba. No obstante, por haber realizado depósitos de la Palabra de Dios antes de esa emergencia, ellos estaban preparados. Ninguno expresó: “Ve por la Biblia, y busca un versículo”. (En ocasiones usted no tendrá tiempo de buscarla. Por esa razón, debería tener la Palabra en su corazón, pues ésta salvará su vida). De inmediato, ellos comenzaron a orar y a reprender la muerte, y ordenaron al espíritu del bebé que volviera. Como resultado, hoy en día ese niño está vivo y muy bien de salud. ¿Tiene usted en su corazón la suficiente fe como para manejar una situación como ésa? Si no es así, comience a efectuar grandes depósitos de la Palabra en su corazón ahora. Empiece a confesar la Palabra día y noche… no sólo cuando ore o se sienta espiritual, sino todo el tiempo —en la oficina, a la mesa, a la hora del café, incluso en su cama por las noches—. Las palabras que confiesa obrarán a su favor o en su contra; todo dependerá si declara palabras de fe o de duda. Francamente, pienso que ya no es momento de enfocarnos en nuestras cuentas financieras, debemos centrar nuestra atención en la cuenta espiritual que a la larga será la que se encargará de todo lo demás. Necesitamos convertirnos en magnates espirituales, con corazones tan llenos de fe, al punto que frustremos todos los planes del diablo. Si llegamos a ese nivel, podremos adquirir nuevamente cada porción de tierra que él nos haya robado. ¡Y podremos disfrutar hasta lo último de las riquezas de nuestra herencia! Jeremías 37-38; Salmo 81 Guardo la Palabra de Dios en mi corazón para no pecar contra Él (Salmos 119:11).

Scripture Reading: Salmos 18:20-30