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Resístalo en el nombre de Jesús Gloria Copeland 31 October Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

¿Cuántas veces ha visto imágenes, en las noticias de las 6 en punto, de una persona resistiéndose a un arresto? ¿Ha notado su comportamiento? Ésta se rehúsa a cooperar, contraataca, patea, grita, golpea y hace de todo, excepto lo que el oficial le ordena. Pero ¿qué está haciendo? Resistiendo. La ley lo denomina resistirse al arresto. De la misma forma, si actúa de esa manera contra el diablo, él huirá de usted. En Santiago 4:7, leemos esa garantía. La palabra huir, en ese versículo, no sólo significa que dejará la escena, sino que literalmente correrá aterrorizado. Él corre porque usted lleva el nombre de Jesús. Y ese nombre infunde miedo en cada fibra de todo su retorcido ser. Si pudiera ver las cosas desde la perspectiva del diablo, comprendería la razón. En Filipenses 2:9-10, se describe esa situación de forma clara: «Por lo cual Dios también le exaltó [a Jesús] hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra». Eso incluye al diablo; por tanto, él tiene que doblar su rodilla ante el nombre de Jesús. Ahora puede entender por qué él huye cuando usted lo resiste en el nombre de Jesús. No tiene elección alguna. Jesús es el único que puede derrotarlo. De hecho, después de que Jesús saboteó los planes de los principados y las potestades; en Colosenses 2:15, se afirma que Él los exhibió públicamente, ¡triunfando sobre ellos! Satanás fue humillado frente a todos los ángeles del cielo y los demonios del infierno. El diablo es un adversario derrotado, y lo sabe. Jesús lo derrotó —¡y usted posee la autoridad de Su nombre!—. Así que la próxima vez que sea tentado, o que Satanás intente poner algo sobre usted, resístalo en el nombre de Jesús. Declare: Satanás, tomo autoridad sobre ti; te resisto en el nombre de Jesús, y no recibiré lo que trates de darme ni creeré lo que digas. Según Colosenses 2:15, ¡estás derrotado! Y ¡yo soy victorioso! Amén. Jeremías 48-49; Salmo 87 Me someto a Dios, y resisto al diablo. Y él huirá de mí (Santiago 4:7).

Scripture Reading: Colosenses 2:9-15