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¡Sea agresivo! Gloria Copeland 08 April Si ustedes están dispuestos y son obedientes, comerán del bien en la Tierra.

Dios le ha prometido que si usted está dispuesto y es obediente, comerá del bien de la Tierra. Comprenda lo siguiente, estar dispuesto significa más que sólo expresar: “Bien, Señor, si Tú deseas que prospere, entonces prosperaré”. Lo que en realidad quiere decir es que usted, por voluntad propia, se determina a recibir por fe lo que Dios le ha prometido; sin importar lo difícil que parezca la circunstancia. Kenneth y yo hemos tenido que realizarlo. Cuando comprendimos por medio de la Palabra que la prosperidad nos pertenecía, nos encontrábamos tan agobiados por las deudas que nos parecía que jamás saldríamos de ellas. No obstante, ejercimos nuestra voluntad. Dispusimos nuestra vida y declaramos: Prosperaremos en el nombre de Jesús, y rechazamos la maldición de la pobreza. Dios afirmó que Él nos ha provisto de abundancia; por tanto, ésta nos pertenece. ¡La recibimos ahora! Ésa es la clase de agresividad que necesita, a fin de establecer la prosperidad de Dios en su vida. Por muchos años, no comprendí esa verdad; y sin darme cuenta, le abrí una puerta al diablo permitiéndole que se entrometiera en mis finanzas. Pero un día, Dios me reveló que así como permanecía firme hasta recibir mi sanidad, también debía hacerlo con respecto a mis finanzas. Aprendí desde un principio a ser agresiva para obtener la sanidad. Después de que Kenneth y yo descubrimos que Jesús se llevó nuestra enfermedad, nos opusimos a ella. Ya no la aceptamos; la consideramos nuestra enemiga, y cuando ésta intenta venir y entrar a nuestra casa, permanecemos firmes en contra de ella. Le expresamos: ¡No, vete de aquí! Hemos sido redimidos de la maldición de la ley, y eso incluye toda enfermedad y dolencia. Por tanto, ¡fuera! Un día, Dios me declaró lo siguiente: ¿Por qué no tratas a la escasez de la misma manera? ¿Por qué no peleas en contra de ella? Dijiste que ya habías sido redimida; no obstante, no la has rechazado como a la enfermedad y a la dolencia. Cuando recibí esa revelación, decidí cambiar. Comencé a luchar con fuerza y agresividad en contra de la escasez, con la misma tenacidad que utilicé ante la enfermedad y la dolencia. Y puedo testificar que esa actitud marcó una gran diferencia en mi vida. Aunque debo advertirle que no fue sencillo. Necesité esforzarme mucho y ser perseverante en la Palabra para desarrollar esa clase de resistencia. Si usted está creyendo por prosperidad divina, es importante que mantenga una dosis constante de la Palabra en su corazón. Es necesario que medite, todo el tiempo, en lo que Dios declara acerca de la escasez; además, rehúsese a recibir la maldición de la escasez y de la pobreza. Resístala. ¡Sea agresivo! Josué 15; Hechos 23 Estoy dispuesto a obedecer. Siempre comeré del bien de la Tierra (Isaías 1:19).

Scripture Reading: Gálatas 3:13-14