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Séllelo por medio de la Santa Cena Kenneth Copeland 07 February Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

La fe nunca ha cambiado, Dios tampoco. Los únicos que debemos realizar algunos cambios, así como algunas adaptaciones, somos usted y yo. Primero, necesitamos deshacernos de la religión y sumergirnos en la Palabra. Es importante que descubramos cuáles son las promesas de Dios y que vivamos de acuerdo con éstas de manera indeleble. Es importante que aprendamos a tomar ventaja de lo que Hebreos 6:18 llama: “las dos cosas inmutables”, en las cuales es imposible que Dios mienta ¬?el juramento de Dios ratificado en la sangre y en el cuerpo de Jesús?. Debemos comenzar a pensar conforme a los términos del juramento de sangre que Dios estableció, los cuales no pueden ser quebrantados. De hecho, a eso se refiere todo el Nuevo Testamento. Cuando participamos de la Santa Cena, tomamos pan y vino ?el cuerpo y la sangre de Cristo?; lo cual garantiza el pacto. Cuando desee que algo se resuelva de una vez por todas, busque a Dios. Revise Su Palabra con Él. Examine con Él Sus promesas acerca de la situación, y luego séllelo con la Santa Cena. Esto acabará con cualquier argumento en su mente. Por experiencia le puedo asegurar que es algo poderoso. Gloria y yo lo hemos realizado muchas veces con respecto a varios temas muy serios. Esto sella nuestra fe por completo, de manera que al tomar la Santa Cena, esas circunstancias ya no son un problema en nuestra mente. Puesto que fueron resueltas por medio de la sangre de Jesús. Si hoy en día, usted está enfrentando algo en lo natural que parece abrumador, recurra a la comunión por medio de la Santa Cena. No importa si es un cáncer, una necesidad financiera muy difícil o si necesita dirección, resuélvalo con la sangre de Jesús. Soluciónelo mediante la Santa Cena. Éxodo 31-32; Marcos 16 Mientras recibo la Santa Cena, recuerdo lo que Jesús hizo por mí a través de Su muerte en la cruz. Pues a causa de Él, yo fui redimido de la maldición de la ley (1 Corintios 11:25-26; Gálatas 3:13).

Scripture Reading: Mateo 26:26-29