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KCM
Sólo habla… habla… y habla Gloria Copeland 22 February Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

Satanás es como un vendedor. Él realiza una presentación y trata de venderle un catálogo con todo tipo de artículos. Le afirma que Dios no lo ama en realidad, y que la Palabra no funcionará esta vez en su vida. Le argumenta que usted no tiene la fuerza para continuar. Incluso tratará de venderle la idea de que sería más fácil acurrucarse y morir que ganar esta prueba por fe. Satanás sólo habla… habla… y habla. Y miente… miente… y miente; pero nosotros no debemos escucharlo. El proceder del diablo puede ser molesto; sin embargo, recuerde que es ¡lo único que él puede hacer! Él enemigo no posee verdadero poder o ningún tipo de autoridad sobre su vida. Según 1 Pedro, él anda a nuestro alrededor como león rugiente buscando a quien devorar. En éste no se asevera que sea un león, sino que sólo actúa como si lo fuera. Por tanto, él no puede devorarlo; a menos que usted se lo permita. En 1 Pedro 5:9, leemos que debemos ¡resistir firmemente al diablo! Eso significa que será necesario que sea paciente para resistirlo. Después de todo, él es alguien muy persistente. Quizá lo moleste miles de veces al día, pero si lo resiste cada una de esas oportunidades, él huirá de usted (Santiago 4:7). Tanto él como todo demonio de bajo rango que envía para agraviarlo perecen (1 Corintios 2:6). Jesús los despojó de todo poder y autoridad, y los dejó sin nada (Colosenses 2:15). Entonces la próxima vez que Satanás comience su presentación de ventas, respóndale: Soy una nueva criatura en Cristo Jesús, he nacido de Dios. Estoy lleno del Espíritu Santo quien proviene del Padre. He sido provisto del nombre de Jesús, que está «sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero» (Efesios 1:21). «…porque mayor es el que está en mí, que el que está en el mundo» (1 Juan 4:4). Sal de mi presencia ¡en el nombre de Jesús! (Santiago 4:7). Y si no tiene suficiente tiempo, simplemente declare: Vete de aquí diablo, en el nombre de Jesús. Y el enemigo deberá doblar sus rodillas ante el nombre de Jesús cuando usted lo menciona en fe. Levítico 23-24; Lucas 17 Resisto al diablo firmemente. No me devorará porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo (1 Pedro 5:8-9; 1 Juan 4:4).

Scripture Reading: Salmo 112