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¡Su verdadera esencia! Gloria Copeland 09 March ... poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo… tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

Cuando me percaté del significado de esos versículos, decidí adquirir esa fuerza poderosa llamada el fruto del Espíritu, a fin de que fluyera en mi vida; pues no quiero fracasar ni desviarme de mi destino. Anhelo correr al lugar designado por Dios y terminarlo ¡en victoria! Quizá usted diga: “Yo también hermana Gloria. Pero tengo un problema, no soy una persona muy paciente. Mi personalidad es muy fuerte, no soy amable. Y me falta autodisciplina. En otras palabras, el fruto del Espíritu no surge de forma natural en mí”. Claro que sí. Si usted ha nacido de nuevo, el fruto del Espíritu es parte de su nueva naturaleza. Es la condición natural de su temperamento “sobrenatural”. Cuando aceptó a Jesús como el Señor de su vida, se convirtió en una nueva criatura (2 Corintios 5:17). Su espíritu fue recreado a la imagen de su Padre celestial y fue hecho partícipe de Su naturaleza divina (2 Pedro 1:4). – Por naturaleza Dios… es amoroso: «…Dios es amor» (1 Juan 4:8); …es gozo: «…en tu presencia hay plenitud de gozo…» (Salmos 16:11); …es bueno: «…Jehová…grande en misericordia…» (Éxodo 34:6); …es paz: Él es «…el Dios de paz…» (Filipenses 4:9); …es paciente: «Jehová, tardo ?paciente? para la ira y grande en misericordia…» (Números 14:18); …es benigno, David se lo expresó: «…y tu benignidad me ha engrandecido» (Salmos 18:35); …es fiel: «De generación en generación es tu fidelidad…» (Salmos 119:90); …es manso, Jesús ?quien es exactamente como el Padre? declaró: «…soy manso…» (Mateo 11:29). Sabemos que Dios es clemente por naturaleza, pues si no lo fuera, ninguno de nosotros estaría aquí. Le detallé todo el fruto del Espíritu porque deseo que memorice muy bien todas las cualidades de Dios; las cuales usted adquirió desde que nació de nuevo conforme a Su imagen. Por tanto, si Dios es amor, usted es amor. Si Él es paciente, usted también lo es. Entonces como el fruto del Espíritu es la naturaleza del Padre, ¡también es la suya! ¡Es su naturaleza! ¡Su verdadera esencia! Números 24-25; Juan 10 No soy estéril ni infructuoso en el conocimiento del Señor porque permito con diligencia que el fruto del Espíritu abunde en mi vida (2 Pedro 1:5-8).

Scripture Reading: Salmo 101