Daily Devotionals
KCM
Sus circunstancias no pueden detener la bendición Gloria Copeland 20 November Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Isaac consideró mudarse a Egipto para escapar de la hambruna que había en su tierra. Sin embargo, el Señor se le apareció y le indicó: “No desciendas a Egipto… habita temporalmente en esta tierra, y estaré contigo y te favoreceré con bendiciones… y cumpliré el juramento el cual juré a Abraham tu padre” (Génesis 26:2-3, AMP). Tome en cuenta que la hambruna de ese tiempo era tan terrible como la de hoy. Estoy seguro de que se parecía a las fotografías que nos muestran a niños con sus estómagos tan grandes por el hambre, pero sus brazos y piernas no son más que piel y huesos. No obstante, a pesar de lo que ocurría: «… sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová» (versículo 12). Ése era el efecto de la bendición de Abraham. Ésta permitirá que usted prospere sin importar lo que suceda a su alrededor. Provocará que progrese en medio de la recesión, de la depresión y en cualquier otro tipo de calamidad económica que el diablo pueda imaginar. Si usted ha nacido de nuevo, entonces es la simiente de Abraham; por tanto, no debería siquiera preocuparse por esas cosas. Éstas no deben afectarlo, pues usted no depende del ciclo económico de este mundo natural, tampoco de lo que realice la Reserva Federal. Usted depende de su pacto con el Dios todopoderoso —¡y éste jamás cambiará!—. Él nunca alterará la Palabra que ha salido de Su boca, ¡y Él ha confirmado que es bendecido! Es más, ¡Él manifestó que usted es una bendición! Lo cual significa que la compañía o la corporación donde trabaja, será bendecida sólo porque usted forma parte de ésta. “Bien, no sabía nada de eso —podría usted decir—. Sólo soy un trabajador de oficina, y la empresa para la que trabajo está llena de paganos”. ¡Y qué importa! En Génesis 41, leemos que el bisnieto de Abraham; José, comenzó como esclavo en la nación pagana de Egipto. No obstante, debido a que era simiente de Abraham —como usted y yo—, al final salvó a esa nación de ser destruida por la hambruna. Y no sólo eso, en esa nación se convirtió en el hombre más poderoso después del mismo Faraón. Toda la ciudad fue bendecida por causa de José y su pacto con Dios. Usted fue recreado para vivir por encima de las circunstancias de este mundo —y no en sujeción a éstas—. Permanezca firme, libere su fe, ponga la Palabra como lo primero en su vida; escriba su nombre en las promesas de la Biblia y decláreselas a sus circunstancias. ¡Éstas no pueden detener la bendición del Todopoderoso! Ezequiel 34-35; Salmo 110 Estoy en Cristo; por tanto, soy simiente de Abraham y heredero según la promesa (Gálatas 3:29)

Scripture Reading: Génesis 41