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KCM
Tome el camino de la prosperidad Gloria Copeland 21 April Traigan todos los diezmos… al alfolí para que pueda haber alimento en Mi casa; y pruébenme ahora en esto, dice el Señor de los ejércitos, si no les abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre ustedes tanta bendición que no habrá espacio suficiente para recibirla.

¿Está listo para derribar los límites de sus ingresos? ¡Yo sí estoy lista! Y el Señor me ha estado enseñando cómo lograrlo. Esto me emociona, ya que éste es el día en el que como creyentes necesitamos prosperar. Debemos tener lo suficiente no sólo para suplir nuestras necesidades, sino para que también procuremos que el evangelio se predique por todo el mundo. ¡Jesús viene pronto! No podemos quedarnos sin hacer nada, deseando tener suficiente dinero para atravesar las puertas que Dios está abriendo. No hay tiempo para decir: “Bueno, un día cuando mis finanzas no estén tan ajustadas, le daré a éste o a aquel ministerio para que pueda comprar un espacio televisivo en Rusia o imprimir libros en español”. Es necesario que prosperemos, a fin de que podamos dar —¡y debe ser ahora!—. ¿Cómo puede tomar el camino a la prosperidad? A través del diezmo. Diezmar es el pacto de transacción que abre la puerta para que Dios se involucre directamente en nuestra prosperidad. Este proceso es de doble vía, en el cual honramos a Dios al darle el diez por ciento de nuestros ingresos; y Él, a cambio, nos provee “sobreabundancia de prosperidad” (Deuteronomio 28:11, AMP). Talvez usted se pregunte: “Pero Gloria, conozco a cristianos que han diezmado durante años y ¡no son ricos!”. En realidad, no los conoce. Puesto que sólo conoce personas que han puesto el diez por ciento de sus ingresos en el alfolí. Ellas lo dieron por rutina; sin embargo, no cumplen con todos los requisitos de diezmar que se encuentran estipulados en la Biblia. Como puede observar, diezmar no es sólo un asunto de su billetera, también es un asunto de su corazón. Ésa es la manera en que funciona todo con Dios, Él siempre ve el corazón. Entonces cuando diezmamos como una rutina religiosa, no en fe, únicamente porque se supone que debemos hacerlo y no como una expresión genuina de nuestro amor por Dios, nos perdemos de las bendiciones que provienen del diezmo. Eso les sucedió a las personas en el tiempo de Malaquías. Ellos le llevaban sacrificio al Señor sólo por rutina. No obstante, no eran bendecidos. De hecho, vivían bajo maldición financiera porque la actitud de sus corazones no era la correcta (Malaquías 1:6-8). ¡Les faltaba honrarlo! No le estaban dando a Dios lo mejor porque no lo amaban ni lo reverenciaban en su corazón, sólo le ofrecían las sobras. Ellos cumplían los requisitos sólo siguiendo un método religioso, el cual carecía de adoración. ¿Está dispuesto? ¿Está preparado para derribar los límites? Entonces diezme. No obstante, cuando lo haga, realícelo de la manera correcta. Recuerde honrar a Dios con su diezmo… hónrelo de corazón. Y pronto, ¡disfrutará de la prosperidad sobrenatural que Dios le ha prometido! Jueces 18-19; Romanos 10 Traigo mis diezmos al alfolí. El Señor abre las ventanas de los cielos y derramará tantas bendiciones sobre mí que no habrá espacio suficiente para recibirlas (Malaquías 3:10).

Scripture Reading: Malaquías 3:8-10