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¡Trabaje más duro! Kenneth Copeland 07 July Porque por fe andamos, no por vista.

Alguna vez ha escuchado a alguien expresar: “Simplemente, debemos quitarnos del camino y permitir que Dios realice el trabajo. Después de todo, nosotros no podemos hacer nada. Él es el quien tiene el control”. Estoy seguro que sí; de hecho, si usted es como la mayoría, usted lo ha dicho. Incluso esa declaración sonó muy buena, muy religiosa y muy humilde. Sin embargo, permítame advertirle que esa clase de actitud también puede ser muy peligrosa. Pues lo puede mantener sentado de una manera pasiva, mientras que el diablo destruye todo a su alrededor. Es posible que esa actitud sólo lo haga llorar, rogándole a Dios que resuelva una situación por usted, cuando todo el tiempo Él le ha estado indicando: Soluciónala tú. Yo te respaldaré, te he dado Mi nombre, también Mi autoridad, y Mi propia fe. Entonces ¡úsalos! Especialmente en la actualidad, debemos evitar tal pasividad espiritual; ya que nos encontramos al borde de un gran derramamiento de la gloria de Dios. Éste ya ha comenzado, y se intensificará aún más. En tiempos como éste, incluso los creyentes que lo saben muy bien, pueden volverse perezosos. Al mirar las señales y maravillas que Dios está realizando, talvez digan: “Supongo que ya no necesito de la fe, pues al parecer Dios se está ocupando de todo”. No cometa ese error. Aunque Dios se esté moviendo con poderosas manifestaciones en estos últimos días, Él todavía espera que Su pueblo ande por fe (2 Corintios 5:7); y también que viva por fe (Hebreos 10:38). No se vuelva perezoso sólo porque la gloria ya está aquí. ¡Trabaje más duro! Invierta más tiempo en la Palabra y desarrolle su fe en una medida mayor que antes. Entonces haga lo que Smith Wigglesworth declaró: «Extienda su fe lo más que pueda, sabiendo que el Espíritu Santo cuenta con nueve manifestaciones más para agregarlas a su fe si las necesitara». Prepárese para que cuando alguien caiga al suelo bajo la influencia del don de sanidad del Espíritu, usted pueda ayudarlo a levantarse y decirle con la Biblia en mano: “Bien amigo, permítame enseñarle cómo mantener su sanidad”. Hemos llegado al final de los tiempos. El plan de Dios requiere el derramamiento de Su Espíritu con grandes manifestaciones de poder en esta hora. Y usted las verá por todas partes: en las iglesias de todo el mundo; la nube de la gloria de Dios algunas veces será tan densa que las personas no podrán verse los unos a los otros. La presencia manifiesta de Dios caerá como lluvia, sobre los justos y los impíos. Ésta descenderá sobre aquellos que han aprendido a andar por fe y sobre aquellos que no. Sin embargo, esa lluvia no permanecerá sobre quienes pasivamente se quedan sentados esperando que Dios tome el control, sino sobre aquellos que se atrevan a creer y a comportarse como coherederos con Jesús. ¡Ésta habitará en la casa de la fe! 2 Crónicas 27-28; Hebreos 11 Soy una persona justa, y vivo por fe (Hebreos 10:38).

Scripture Reading: Hebreos 10:32-39