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Un aguacero está por venir Kenneth Copeland 22 May El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

¡Un fluir espiritual se aproxima! Así como decimos en el oeste de Texas, estamos en medio de un gran aguacero del Espíritu Santo y ¡ya ha comenzado a caer! Los profetas de Dios han profetizado acerca de esta lluvia por miles de años. Por supuesto, ellos no lo llamaron aguacero como yo, sino “lluvia temprana y tardía”; un derramamiento del Espíritu que combina el poder del Antiguo con el del Nuevo Pacto, manifestando todo al mismo tiempo. Como creyente, usted es una vasija que contiene el poder y la gloria de Dios. Una vasija es un cántaro del cual usted vierte algo. Eso significa que ¡usted es el pico por donde se derrama la gloria! Ahora bien, permítame preguntarle, según Juan 7:38-39, ¿de dónde dijo Jesús que los ríos del Espíritu fluirían? Del interior (o del corazón) de los creyentes. ¿Dónde habita el Espíritu Santo? Dentro de los creyentes. Entonces ¿de dónde vendrá este fluir de poder sobrenatural en estos últimos tiempos? ¡Adivinó! Éste fluirá del espíritu de los creyentes. De las personas llenas del Espíritu Santo ¡como usted y yo! “Pero espere un minuto —me podría argumentar—. Estamos hablando de señales y maravillas de proporciones gigantescas; y también del fluir que cubrirá la Tierra entera con la gloria de Dios. ¿Cómo puede algo de tal magnitud venir de una persona como yo?”. No provendrá de usted, sino de todos nosotros juntos. Esto se dará cuando el río del Espíritu Santo que fluye de usted se una con el río del Espíritu que fluye de mí. Entonces nuestros ríos de agua viva se unirán a los de millones de creyentes. Vendrá cuando seamos como aquellos discípulos en el Aposento Alto; en el momento que empecemos a orar en común acuerdo —cuando dejemos de pelear y lleguemos a la unidad de la fe—. Es posible que a su mente natural le sea difícil comprender que esa clase de acontecimiento pudiera ocurrir. Pero sí lo es. Además, esto sucederá porque la Biblia lo declara en Efesios 4:13. Y cuando esto pase, veremos lo mismo que la Iglesia primitiva cuando estuvieron en un mismo sentir —y aún cosas más grandes—. Señales y maravillas nos seguirán. Algún cojo sentado afuera del edificio de la iglesia será sano porque un creyente lo haló de la mano y declaró: ¡En el nombre de Jesús, levántate y anda! Entonces comenzará a saltar, y a correr por toda la ciudad proclamando cómo fue sano —y 5,000 personas serán salvas en un sólo día—. Le repito, ¡éste será un aguacero del Espíritu Santo! 1 Reyes 5-6; Gálatas 1 Creo en Jesús y en el Espíritu de Dios. Por tanto, de mi interior correrán ríos de agua viva (Juan 7:38-39).

Scripture Reading: Jeremías 17:7-13