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Un regalo de honor Gloria Copeland 22 October Porque si uno lo hace de buena voluntad, lo que da es bien recibido según lo que tiene, y no según lo que no tiene.

En la economía de Dios, dar es igual que recibir; y las semillas sembradas producen cosecha. Todos los que hemos estudiado lo que la Biblia afirma acerca de la prosperidad, lo sabemos. No obstante, también hemos visto a nuestro alrededor lo suficiente como para saber que a pesar de sus dádivas, muchos en el pueblo de Dios luchan financieramente. Ellos siembran; sin embargo, en lugar de cosechar en abundancia, la escasez continúa atrás de ellos. Yo creo que la diferencia consiste en dar una ofrenda de honor. Por ejemplo, sólo porque ha adquirido el hábito de apartar el 10% para Dios, no significa que es un diezmador. El verdadero diezmo debe realizarse para honrar a Dios, con una actitud de corazón que lo adore; no sólo depositarlo en el alfolí y restarlo de los registros de su chequera. Al igual que nuestro diezmo, debemos dar nuestras ofrendas honrando a Dios. Cumplir con los siguientes seis principios, le garantizan recoger la cosecha de su siembra: 1) Inicie al nivel en el que se encuentra: Algunas personas se desaniman, incluso antes de comenzar, debido a que sólo pueden dar pequeñas ofrendas. Ellas expresan: “Sólo puedo dar dos dólares. No es lo suficiente como para que sea importante”. No se engañe. Todas las ofrendas son importantes para Dios. En Marcos 12:41-44, leemos la historia de la viuda pobre que depositó únicamente dos blancas; sin embargo, Jesús dijo que ella había dado más que todos. 2) Dé en fe: Cuando dé, créale a Dios. Es imposible diezmar en fe con todo su corazón, y no cosechar. Espere recibir prosperidad cuando diezme, y obtendrá exactamente lo que creyó. 3) Diezme, sin importar lo que suceda: Comprométase a diezmar de manera constante, no sólo cuando se encuentre bien económicamente. Sus finanzas no aumentarán si usted es inconstante; es más, ¡disminuirán! 4) Siembre lo que desee cosechar: No le dé a Dios sus sobras, sino ofrendas de calidad (Malaquías 3). 5) Cuide sus palabras: Cuando la gente se halla bajo presión financiera (o en cualquier otra área de su vida), existe la tentación de comenzar a manifestar su frustración y de hablar incredulidad. La mejor forma para autoevaluarse es analizar qué declara frente a su cónyuge; pues es posible que al estar con sus amigos, que son creyentes y leen la Palabra, usted se exprese diferente. 6) Cuando dé, ¡regocíjese! Adore al Señor. Regocíjese en todas las cosas buenas que Él le ha dado, y en la bondad que Él ha traído a su vida (Deuteronomio 26). Este tipo de dádiva es la que honra al Señor. Cuando comience a dar de acuerdo con estos principios, algo sorprendente sucederá. En su interior, su espíritu se levantará; y en el nombre de Jesús tomará autoridad sobre la duda, el temor y la escasez. En lugar de esperar recibir la escasez natural que lo ha perseguido, comenzará a esperar la abundancia sobrenatural, ¿y sabe qué? ¡La obtendrá! Jeremías 28-30; Salmos 76-77 Doy y recibo; buena medida, apretada, remecida y rebosante en mi regazo (Lucas 6:38).

Scripture Reading: Proverbios 3:9-10; 2 Corintios 9:7