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¡Usted posee esperanza! Kenneth Copeland 15 January Esta esperanza mantiene firme y segura nuestra alma, igual que el ancla mantiene firme al barco...

Quizá se encuentra en el agujero más profundo de su vida. Sin embargo, si la Palabra declara que tiene esperanza, entonces ¡usted la posee! ¡Alabado sea Dios! Talvez piense que sus circunstancias lo están destruyendo, pero le tengo buenas noticias. ¡Sus circunstancias no son el problema! Todas, sin importar cuáles sean, deben doblegarse y sujetarse al nombre de Jesús y a la Palabra de Dios cuando la fe, la esperanza y el amor las enfrentan. Cuando los problemas sean muy serios, tome su Biblia, algunos casetes de enseñanzas bíblicas, y apártese para meditar en ellas; al punto que las ideas negativas dejen de bombardear su mente. Gloria y yo lo hemos hecho muchas, muchas veces. Años atrás, lo pusimos en práctica con respecto a nuestros hijos. Era obvio que debido a las circunstancias, el diablo estaba involucrado y la presión era cada vez peor. Finalmente, decidimos enfrentar de manera directa la situación. Invertimos suficiente tiempo, sentados en medio de nuestra cama rodeados de nuestras Biblias y cuadernos de estudio, buscando cada versículo que se refiriera a los niños. Los escribimos, oramos e hicimos una declaración irrevocable: Basados en las promesas de Dios y por la sangre de Jesús, nuestros hijos no irán al infierno. En la Palabra de Dios se afirma que ellos son enseñados por el Señor y que grandiosa es su paz, y además se establece que es para siempre. Después de esa oración, no importaba qué sucediera, nos manteníamos firmes en el nombre de Jesús. Tuvimos que echar fuera todo pensamiento que se levantaba contra la Palabra que Dios nos había dado. Los tomamos cautivos y los sometimos a la obediencia de esa Palabra. ¡Todos! Es posible que usted piense: “Bueno, algunas veces lo he intentado, pero simplemente no puedo evitar pensar de cierta manera”. Claro que sí puede, en la Palabra se afirma que sí (Filipenses 4:8). En ésta se asegura que usted debe escoger qué piensa, y desechar lo que no debe pensar. Cuando lo hace, la esperanza puede obrar. De hecho, si usted guarda su mente, llegará el momento en que la esperanza de pronto surgirá. Además, la fe y el amor de Dios completarán la obra en el reino espiritual. De repente, ese agujero desaparecerá y usted podrá salir de él. Cuando esto suceda, entonces sabrá que todo lo que ha esperado, ahora es suyo. Le pertenece, y ningún demonio del infierno puede impedir que lo reciba. Y cuando menos se lo espere empezará a expresar: Lo he logrado, es mío. ¡Alabado sea Dios! Génesis 31-33; Mateo 17-18 La esperanza es el ancla de mi alma. Ésta me mantiene seguro y firme (Hebreos 6:19).

Scripture Reading: Salmo 71