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Usted tiene un nuevo nombre Kenneth Copeland 05 June Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado.

¿Sabía que su nombre cambió? Bien, si ha nacido de nuevo, seguramente así es. Al aceptar a Jesús como el Señor de su vida, usted inició una relación de pacto con Jesús y su nombre fue cambiado. Para comprender por completo qué significa esto, es importante saber de qué se trata un pacto de sangre. Cuando una persona establece un pacto con otra, se convierten por completo en una sola. Lo cual quiere decir: “Todo lo que tengo y todo lo que soy, ahora es tuyo”. De hecho, cuando alguien realiza un pacto de sangre, se está entregando totalmente. Ya no es dueño de sí mismo. Sus bienes y deudas, sus fortalezas y debilidades le pertenecen para siempre a su hermano de pacto. Como evidencia de esto, al concluir la ceremonia, las familias involucradas intercambian sus nombres unos con otros. Cuando usted aceptó a Jesús como su Señor y su Salvador, Él tomó su nombre, el cual era pecado, debilidad y cualquier otro que hubiera heredado de Adán. Su vida estaba controlada por el temor, y el infierno era su destino. Luego usted aceptó a Jesús, quien se entregó a Sí mismo por usted, y usted se rindió a Él. Su vida se convirtió en la suya, y viceversa. Usted renunció a la paternidad de Adán, y recibió la de Dios. Usted se convirtió en Su heredero ?coheredero juntamente con Jesús?. En Efesios 3:15, leemos que a todo el Cuerpo de Cristo le ha sido entregado un nombre por Él en los cielos y en la Tierra. Y eso ¡lo incluye a usted y a mí! Filipenses 2:9, expresa que a Él le fue dado un nombre que es sobre todo nombre. ¡A usted también le fue dado ese nombre! Por tanto, ¡la autoridad de ese nombre le pertenece! Usted ya no se llama: desánimo. Ése no es su nombre. Usted no puede responder cuando el diablo le grite: ¡Hey, pobre hombre! Ése tampoco es su nombre. Jesús tomó todos esos nombres, los eliminó. Entonces no responda a éstos nunca más. Cuando la pobreza lo llame, que su respuesta no sea sí. ¡Dígale no! Cuando su cuerpo se llame a sí mismo enfermo, conteste: No, ése no es mi nombre. ¡Yo soy sano! Y cuando el diablo trate de decirle que se encuentra solo y desanimado, dígale en voz alta: Eso no está estipulado en mi pacto. Soy fortalecido en el Señor. No importa qué trate de poner el diablo en su contra, el nombre del Señor es su torre fuerte. De la misma manera en que Él se llama en Su Palabra, así se llama usted ahora. Pues tiene un nuevo nombre, y éste es sobre todo nombre. 2 Reyes 13-14; Colosenses 1 Torre fuerte es el nombre del Señor. A Él correré y seré levantado (Proverbios 18:10).

Scripture Reading: Hebreos 8:6-13