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Usted verá la gloria de Dios Kenneth Copeland 16 May Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

Se acerca el momento cuando la gloria de Dios no sólo irradiará de Él, ¡sino también de nosotros! Ésta arderá en nuestro interior y sobre nosotros con tanto poder que el diablo y todas sus huestes malignas ¡se convertirán en cenizas bajo la planta de nuestros pies! Es inimaginable para ellos que tanta gloria y poder puedan habitar y fluir a través de cuerpos de hombres y mujeres de sangre y carne. Pero en la Biblia se nos indica que así sucederá. Vimos el inicio… en el día de Pentecostés. Para comprender el impacto de ese día glorioso, debe olvidarse de aquellas figuras de la escuela dominical que ilustraban las pequeñas llamas de fuego suspendidas en el aire sobre las cabezas de los discípulos. Es necesario que adquiera las imágenes que Dios ha descrito en Habacuc 3:3-4; Ezequiel 1:1-28 y Malaquías 4:1-3. Necesita visualizar las imágenes de la gloria de Dios conforme a Su fuego, a Su luz y a Su magnífico resplandor. Revise estos versículos y ¡piense en Su fuego ardiente de gloria! Considere la descripción de Ezequiel con respecto a la gloria de Dios, la cual explicaba que desde Sus lomos para abajo era fuego; y que de Sus lomos para arriba parecía resplandor… y entonces se percatará de qué sucedió en el Aposento Alto (Hechos 2). ¡Dios mismo descendió a ese lugar! Todo fue sacudido con un estruendo como de viento que sonaba como un tren de carga atravesando un túnel. ¡Ésa era la gloria de Dios! Ésta resonaba e inundaba toda la habitación. Después apareció un fuego ardiente y ¡se colocó sobre cada uno de los discípulos! Ese día, el Señor pudo finalmente abrazar a Su pueblo. Ellos habían sido lavados con la sangre de Jesús y el pecado había sido vencido en el Calvario. Aquellas personas habían nacido de nuevo y fueron justificadas con la justicia de Dios. A fin de que Él pudiera acercárseles sin ninguna nube o cubierta de cualquier clase. ¡Él podía llegar a ellos en el resplandor de Su misma gloria! Él entró y se posó en ellos. Ahora es nuestro tiempo para vivir conforme a ese poder abrasador, el cual es más radiante y claro que la luz del sol; y además, es tan puro y lleno de la presencia de Dios que el diablo no podrá resistirlo. Ése es el plan del Señor para nosotros, andar en la luz como Él está en la luz, vivir en la gloria así como Él está en la gloria (1 Juan 1:5-7). ¡Es tiempo de que brillemos! Él nos está equipando para llevar a cabo esa tarea aquí y ahora en la Tierra. Por tanto, amplíe su capacidad de imaginar y de creer. Estudie lo establecido en la Palabra acerca de la gloria. Que su objetivo sea vivir en la luz, así como Dios está en la luz. Crea… y usted seguramente verá la gloria de Dios. 2 Samuel 16-17; 2 Corintios 7 Ando en la luz, así como Él está en la luz. Vivo en la gloria, así como Él está en la gloria (1 Juan 1:7).

Scripture Reading: Ezequiel 1:1, 4-5, 26-28; Habacuc 3:3-4