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Venciendo el salpullido de “Bungadeeshu” Kenneth Copeland 22 March Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.

Una y otra vez, los que inician en la fe se me acercan y me expresan lo siguiente: “Hermano Copeland, sé que es correcto vivir por fe, y yo he tomado la decisión de creer en la Palabra. Pero cada vez que doy un paso de fe, todo el infierno se desata”. Por ejemplo: “Cuando empiezo a creerle a Dios por sanidad, contraigo el salpullido de “Bungadeeshu”. Después que logro sanarme de esa alergia, me da estrabismo. O cuando creo por prosperidad, después de pagar lo que debo de mi automóvil, el motor se funde. La lavadora se descompone y pierdo mi empleo. Parece como si sólo escalara una pared para estrellarme contra la montaña que se encuentra al otro lado”. No, no parece. ¡Así es! Cuando usted apenas está despegando en su vida de fe, encontrará más problemas en su camino y contará con menos herramientas espirituales de las que tendrá en unos cuantos años. Y precisamente porque acaba de iniciar, los obstáculos que algún día no serán ninguna amenaza, ahora si podrían derribarlo. ¿Cómo atraviesa todos estos problemas y sigue adelante? ¿Cómo mantiene el poder encendido en su vida de fe? Considere sólo lo correcto, cambie el enfoque de su atención. Abraham no consideró su propio cuerpo para tener un hijo. Usted tampoco ponga su atención en lo que en este mundo natural para contradecir la Palabra de Dios, ni en sus circunstancias. Sólo debe considerar a Jesús. ¿Y qué significa realmente considerar a Jesús? Primero, tome en cuenta Su Palabra. El Santo Espíritu plasmará una imagen perfecta de Jesús en su corazón mientras usted la estudia. Segundo, actúe conforme lo que declara Hebreos 3, vea a Jesús como el Apóstol, como el Enviado. Crea que Él fue enviado para darle vida continuamente. Tercero, considere a Jesús como el Sumo Sacerdote de su profesión. Él siempre está pendiente de sus palabras y de sus acciones de fe, procurando éstas se cumplan. Cuarto, considere a Jesús como fiel. Confíe en que Él cumplirá lo que prometió. Dios sustenta todas las cosas con Su poderosa Palabra (Hebreos 1:3). Si desea ser sustentado, sumérjase en Su Palabra. Ésta lo llevará a la victoria, le dará el poder para considerar a Jesús… y lo fortalecerá para no tomar en cuenta las circunstancias que lo rodean. Permita que el poder fluya ?mantenga su enfoque en Jesús?; y al final, ya nunca más le afectará el ¡salpullido de “Bungadeeshu”! Deuteronomio 13-14; Hechos 4 Yo no soy débil en la fe, ni considero mi propio cuerpo, sino a Jesús. Creo en la promesa de Dios (Romanos 4:19-21).

Scripture Reading: Hebreos 3:1-6